EL DÍA, S/C de Tenerife
Un grupo especial compuesto por funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía adscritos a la Comisaría Central, apoyados por efectivos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, detuvieron el martes por la tarde a John Palmer en el aeropuerto de Tenerife Sur. Al parecer, el empresario británico, nacido en Birmingham en 1950, estaba afectado por una orden requisitoria dictada por un juez de la Audiencia Nacional.
Bajo vigilancia.- La detención se cerró nada más desembarcar en el Reina Sofía de un vuelo que procedía de Londres. Al parecer, un equipo formado por agentes especiales del CNP de la Unidad Central realizaron la misma ruta que el arrestado, quien nada más pisar suelo tinerfeño fue trasladado a una comisaría donde, finalmente, se le informó de que iba a ser llevado a Madrid -el traslado se efectuó en el día de ayer- en cumplimiento de un mandado firmado por un juez de la Audiencia Nacional. Por el momento no se conocen las causas que provocaron el traslado del británico a la capital, aunque sus abogados ya trabajan para aclarar las circunstancias que provocaron la captura de su defendido en el sur de Tenerife: al cierre de esta edición se desconocía si éste había logrado salir en libertad.
Condenado en 2001.- Hace seis años el juez Gerald Gordon dictó una sentencia de ocho años de cárcel contra él por un delito asociado al "Time-Sharing", cuya estructura central se encontraba en el sur de Tenerife, en el que hubo unos 16.000 afectados. Además, se le castigó con 57 millones de euros -un total de 35,6 millones de libras esterlinas-, que John Palmer pagó en varios plazos. En los primeros 24 meses entregó 32 millones de euros, bajo la amenaza de que si no lo hacía su estancia en prisión se alargaría ocho años más. Luego, al tercer año, se le reclamaron 21 millones más de euros, para evitar tres años más de condena. Cincuenta y tres de esos millones de euros fueron a parar a la Hacienda británica, mientras que sólo 3,2 se lo repartieron las víctimas de las estafas inmobiliarias. El abogado de Palmer, Peter Kelson, se quejó durante la vista oral de lo desmesurado de la multa económica. Una década y media antes, su equipo de juristas consiguió que el mismo tribunal declarara inocente a Palmer del robo de un cargamento de oro -cuantificado en 27 millones de libras- cerca del aeropuerto londinense de Heathrow.
Silencio oficial.- A lo largo de la jornada de ayer el sigilo en torno a este operativo policial fue absoluto. Lo único que pudo confirmar esta redacción fue el arresto -en la tarde del pasado martes- y el posterior traslado de John Palmer a la Península para ser presentado en la Audiencia Nacional. La causa de la detención no fue revelada, pero sí que sus abogados ya se habían hecho cargo de una situación que, por el momento, se mantiene bajo secreto policial.
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