Bocos de Duero (Valladolid), EFE Unas 200 personas, entre ellas los padres y familiares cercanos de Isabel Arranz, asistieron al funeral oficiado en la localidad vallisoletana de Bocos de Duero en recuerdo de esta turista que, junto a otras siete personas, murió el pasado lunes en el atentado terrorista de Yemen.
Los poco más de 60 habitantes del pequeño municipio vallisoletano de Bocos de Duero recibieron esta mañana el féretro procedente del tanatorio de la cercana localidad de Peñafiel, a donde llegó en torno a la una de la madrugada procedente de Madrid, después de que se le practicara la autopsia en el Instituto Anatómico Forense, confirmó a EFE el alcalde de Bocos, Luis Mínguez.
El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Cecilio Vadillo, acompañó a los familiares y allegados de Isabel Arranz en el funeral oficiado en la iglesia parroquial de Bocos de Duero, dedicada a la imagen mariana de Nuestra Señora de las Nieves, desde donde el cortejo fúnebre partió a pie hasta el cementerio del pueblo para enterrar los restos de la joven .
Mínguez, que expresó que el sentimiento de los habitantes de Bocos se encontraba entre "la rabia y la impotencia" por el atentado terrorista que costó la vida a Isabel Arranz, acompañó en todo momento a los familiares de la víctima, que se hallaban visiblemente afectados por la situación.
Los restos mortales de Isabel Arranz, que nació y residía en Barcelona junto a su marido Gabriel Tortosa, también víctima del atentado, fueron enterrados en el municipio vallisoletano por deseo de sus padres, que prevén fijar su residencia en Bocos de Duero.
Concretamente el padre de Isabel Arranz nació en esta localidad enclavada en la Ribera del Duero, a 60 kilómetros de la capital vallisoletana, y, aunque emigró a Barcelona para conducir un taxi, ha pasado junto a su mujer largas temporadas en Bocos, donde espera vivir tras jubilarse.
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