AGUSTÍN ARIAS, S/C de Tfe.
En la actualidad desempeña el cargo de coordinador del Área de Arbitrajes en la Federación Española de Baloncesto. Se puede decir que es uno de los hombres fuertes del selecto equipo profesional que capitanea Ángel Palmi, director deportivo de la FEB. Controla la celebración de los distintos cursos nacionales de árbitros, en sus distintas categorías y se puede afirmar, sin duda alguna, que es una de las personas del baloncesto español que mejor se conoce las reglas del juego.
Pedro Rocío es un tinerfeño que comenzó su andadura cestista en 1977, siendo en la vieja cancha de Anchieta, en La Laguna, cuando arbitró su primer partido.
"Recuerdo que fue un encuentro entre los equipos de los institutos laguneros Viera y Clavijo y Cabrera Pinto, en la recordada cancha de la calle Anchieta. Desde ese día me enganchó todo lo relacionado con el arbitraje y solicité mi inscripción, como oficial de mesa, en el Colegio Tinerfeño de Árbitros, por entonces presidido por Miguel Díez Alegre, estando en el Colegio Nacional Ángel Alonso, que un año después dio el relevo a Ángel Sancha", señaló Pedro Rocío a EL DÍA desde Alcázar de San Juan, sede del X Clinic de Formación de Árbitros.
Un ilustre del arbitraje mundial, el también canario Miguel Betancort, tuvo mucha culpa de su salto de la mesa a la cancha. "Me dijo un día que porqué no me dedicaba a pitar y le tomé la palabra, algo de lo que no me he arrepentido nunca. Mi primer partido oficial fue un jueves, también en Anchieta, entre el Juventud Laguna y el Canarias, siendo mi compañero el veterano Tomás Gómez", puntualizó Rocío.
Su virtud era evidente: el gran conocimiento y aplicación del reglamento. Se lo empapó de arriba a abajo y, debido a ello, era perder el tiempo discutir una decisión suya.
"Todavía guardo en casa el recorte de Jornada Deportiva, firmado, en el que hacías referencia a mi debut oficial", dijo sonriendo este ilustre del arbitraje español.
Tras dirigir cientos de partidos, diez años después decide colgar el silbato. "Mi último encuentro fue de la Copa de la Reina, entre el Tenerife Coronas y el Junta del Puerto, en el Pabellón de Santa Cruz de Tenerife. Nada más finalizar el partido, en el mismo centro de la cancha, tomé la decisión de retirarme del arbitraje activo".
En 1990 inició su colaboración con la Española, desde Tenerife, y diez años más tarde, en el 2000, traslada su residencia a Madrid, pues aceptó un cargo de confianza en el estamento nacional, dentro del arbitraje. Su labor desde entonces ha merecido el elogio de los altos dirigentes de la FEB y el de los cientos de árbitros y técnicos.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD