Dinero y Trabajo
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MANUEL LUIS RAMOS GARCÍA*

Binter y D. José Segura

5/jul/07 07:37
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EN LA CIUDAD de La Laguna, allá por el año sesenta y nueve del siglo pasado, los quinceañeros del instituto estudiábamos sexto curso de bachiller, que culminaba con la prueba de revalida. Por aquel entonces, dos jóvenes universitarios, José Segura y Álvaro Martín, impartían lecciones de matemáticas en una academia privada, ayudando a aquellos a los que no se nos daban bien los números a comprender esta ciencia, que no éramos capaces de asimilar con las enseñanzas que el entrañable catedrático D. Luis García impartía entre charlas políticas y anécdotas familiares. Han pasado casi cuarenta años desde que aquellos adolescentes que nos prepárabamos en la academia situada en la esquina de la calle Los Alamos con Anchieta llegamos a convertir nuestras aficiones en profesión, y en mi caso particular, con la satisfacción de haber logrado lo que desde los catorce años era mi ilusión, piloto de líneas aéreas, teniendo el honor de prestar servicios actualmente como aviador responsable de muchas operaciones de Binter Canarias.

D. José Segura, tal vez por falta de información, ha errado en unas manifestaciones referidas al conflicto laboral que padecemos los trabajadores de Binter y que sufren nuestros clientes. La huelga legal convocada por una parte minoritaria del Comité de Empresa, con una antinatural alianza entre CCOO y SEPLA, aduciendo segregación de actividad y virtual desmantelamiento de la empresa, nos ha llevado a un conflicto que dura más de un mes y que esta afectando al derecho de movilidad de todos los habitantes del Archipiélago. Las declaraciones del Sr. Delegado del Gobierno, persona a quien admiro desde su época de profesor hasta los diversos cargos institucionales que como político honesto ha ocupado, me brindan la oportunidad de hacer una pequeña historia de un gran conflicto, en la que trataré de aclarar cómo se forma el embrión de una situación inexplicable para la mayoría y perjudicial para todos.

En febrero de 2006, el colectivo de pilotos es convocado a unas reuniones informativas en las que se hace una exposición de los planes de futuro que el accionariado decide ir materializando en base a los cambios que experimenta el entorno aeronáutico, con una fuerte competencia por parte de otras empresas del sector. En aquel momento se manifiesta una intención por parte de la dirección de Binter de abordar el plan estratégico de futuro con nuestro colectivo, en base a flexibilizar un magnífico convenio, acordado en la época en la que Iberia tenía el control de Binter y el sindicato de pilotos, SEPLA, el poder hegemónico en unas negociaciones que renovaron aquellos acuerdos hasta finales del año 2007. Las propuestas de la compañía se resumen en un estudio de reforma del régimen de trabajo y descanso, adecuándolo a las regulaciones aeronáuticas legales, y a unos cambios en las bandas salariales, que afectarían a los niveles retributivos del personal de nuevo ingreso, manteniendo las actuales percepciones a los que ya formamos parte de la plantilla. La contestación por parte de los representantes de los pilotos es el inicio de los llamados "perfiles de vuelo" en el mes de abril de 2006, que hace que algunos comandantes apliquen un trabajo de manera "celosa" hasta el mes de noviembre. Siete meses de mayor consumo de combustible, alteración del programa de mantenimiento y pérdida de la calidad del servicio, con disminución de la regularidad y la puntualidad.

Después de este periodo en el que la actividad sindical fue nula, y en la que los representantes de los pilotos fueron requeridos por parte de sus afiliados para explicar el estado de las inexistentes negociaciones, en enero de 2007 se estudia una propuesta de convenio, rechazada en su totalidad por el SEPLA, sin ofrecer una alternativa razonable en primera instancia, y entregando en febrero un borrador que no sólo no flexibilizaba lo regulado, sino que pretendía mejorar lo contemplado por el convenio en vigor. Ante esta actitud, la dirección decide potenciar sus acuerdos con la compañía Naysa, acordando ir cediendo parte de la actividad de su flota en alquiler a esta empresa, cuyos costes operativos son sensiblemente inferiores a los de Binter, como consecuencia de unas regulaciones laborales mucho mas flexibles y unos salarios más bajos. Haciendo un paralelismo con lo sucedido en Iberia en los últimos años, con la segregación de actividad a otras empresas del sector y la creación de nuevas filiales, nuestra compañía ha tomado la decisión más conveniente para su desarrollo futuro, y esos planes han afectado a un colectivo cuyos representantes no han sabido adaptarse a los cambios que la competencia obliga.

En el mes de abril de este año, CCOO y SEPLA comienzan a coquetear, y, por primera vez en la historia de las relaciones laborales, un sindicato de clase y el corporativo por excelencia gestan el comienzo de un conflicto convocando al comité de empresa, donde, al final de unas asambleas donde se intento manipular a alguno de los delegados allí presentes, todos los sindicatos con representación acordaron no secundar la prevista huelga, después de que la dirección de Binter aportase unos documentos donde se garantizaban los puestos de trabajo a todas las categorías laborales en el ámbito de las empresas del grupo. Los pilotos fueron convocados a una reunión por parte de la alta dirección a finales de abril a la que sólo asistimos media docena de comandantes, después de una consigna amenazante de los representantes sindicales a sus afiliados. La razón de la fuerza se impone una vez más a la fuerza de la razón, y a mayor abundamiento, lo acordado en las asambleas de los afiliados del SEPLA no fue acatado por sus representantes, donde se había decidido que se iría a una huelga siempre y cuando la misma fuese secundada por todos los trabajadores representados en el comité de empresa.

De más de 400 empleados, sólo un reducido grupo afiliado a CCOO y la mayor parte de los pilotos siguen inmersos en este conflicto iniciado el pasado 27 de mayo. Los servicios mínimos dictados por el Ministerio de Fomento se cumplen en su totalidad, pero las consignas sindicales han obligado a algunos comandantes a usar las atribuciones que les da su cargo de confianza de manera inadecuada, realizando las operaciones ajustadas a unos llamados "perfiles de vuelo", que en román paladino es conocido como huelga de celo. Estos comportamientos profesionales, que son deontológicamente rechazables, laboralmente sancionables y moralmente inaceptables, hacen que la red aérea de Binter Canarias se vea alterada, con unas consecuencias económicas graves y un deterioro de la calidad del servicio a nuestros pasajeros que en ocasiones afecta a necesidades de tipo humanitario, sanitario, familiar, profesional, político y empresarial.

Mi afecto y consideración a D. José Segura me ha brindado la ocasión para discrepar con sus declaraciones, entendiendo que la falta de información ha sido la causa de sus manifestaciones. Hay aspectos referidos al convenio de pilotos que, por su privacidad, no es pertinente mencionar aquí, ofreciéndole a mi amigo Pepe una ampliación a lo relatado anteriormente en un encuentro que tal vez podamos mantener en algún lugar gastronómico al gusto de ambos y cercano a Los Naranjeros, donde está invitado, siempre y cuando Binter Canarias siga adelante y quien suscribe al mando de sus aviones.

*Piloto Aviador de Binter Canarias

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