Santa Cruz de Tenerife
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David contra la guagua

Hace cinco años le diagnosticaron esclerosis múltiple degenerativa. La Seguridad Social le ha cedido una silla de ruedas eléctrica y ahora cuenta con más independencia. Viaja en autobús cada día, pero el viernes un encargado de la compañía le contestó mal cuando preguntó por qué no arreglaban una rampa averiada.
3/jul/07 02:13
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CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife

David González Marrero tiene 33 años y hace cinco le diagnosticaron esclerosis múltiple degenerativa progresiva. El pasado viernes, a las cuatro y cinco de la tarde, el joven tuvo un problema cuando quería coger la guagua del Intercambiador hacia Candelaria.

Cuando vio que la rampa de la guagua que iba hacia Candelaria estaba averiada intentó ver qué posibilidades tenía de viajar y acudió a uno de los encargados de Titsa para comentarle el tema, pero "me trató muy mal. Me sentí impotente". David González dice que esta situación es la primera vez que le pasa, ya que después de que cuenta con una silla eléctrica viaja cada día en guagua, pero el hecho de que el encargado de Titsa no le escuchara y lo enviara -según él- a información ha hecho que se sienta mal. "Lo que yo pasé el viernes lo pagué estando sin poder moverme el sábado".

Si la rampa está rota, para subir necesita ayuda. La silla y él pesan 150 kilos y no todos le echan una mano a subir y bajar de la guagua, pero "sí reconozco que hay mucha gente solidaria. Noto que cuando me ven y se percatan de que la rampa está rota intentan echarme una mano". Este joven afirma que "es muy bonito poner una pegatina en una guagua y decir que está adaptada para minusválidos y luego cuando se estropean las rampas no le dicen a ningún mecánico que la arregle".

González Marrero afirma que "hace diez días que me cambiaron la silla manual por una eléctrica. Ahora quisiera, como ciudadano, viajar solo y no dependiendo de una persona que me empuje. Esta silla es la vida. Ahora sé que si se incendia mi casa no me coge dentro". Para algo tan sencillo como levantarse cada mañana, moverse con esta enfermedad hace que se sienta muy débil, que no tenga fuerzas para nada y todo supone un gran esfuerzo. González Marrero solicita a Titsa el arreglo de las rampas, ya que si están deben mantenerlas en buen estado.

"He pasado de ser una persona superactiva a una muy tranquila porque no puedo coger nervios", afirma David González, residente en Añaza y quien dice que desde que enfermó su vida ha cambiado de forma radical y muchos de sus amigos ya no están a su lado, pero gracias a que la Seguridad Social le ha cedido una silla eléctrica su vida ahora ha mejorado al gozar de más independencia y no estar pensando en que alguien tiene que estar detrás de él empujando su silla de ruedas. Para González Marrero "las personas que están en mi situación suelen callarse y no decir nada ante esta selva de cemento. No existe tanta eliminación de barreras arquitectónicas como quieren hacer ver y los obstáculos son muchos".

El pavimento urbano no está adaptado para una silla y para ir del Intercambiador al Parque Marítimo ha tenido que internarse en la vía a riesgo de ser atropellado. Las aceras son otro de los inconvenientes y si el bordillo es de diez centímetros no puede subirlos, pese a desembolsar 280 euros por adquirir un pequeño aparato en una ortopedia para subir los bordillos.

David González se muestra satisfecho cuando cuenta cómo visitó recientemente La Laguna y todo era accesible con las calles peatonalizadas. La ubicación de la parada de guaguas de Añaza hace que tenga que ir un tramo por el borde de la carretera.

"Lo único que pido es que arreglen las rampas de acceso para el transporte público y que la podamos usar todos los días. Los que gobiernan nos deben preguntar a los que rodamos en sillas cómo poder eliminar las barreras arquitectónicas", dice González, que suele acudir a las piscinas de Añaza y de Candelaria -totalmente adaptada para minusválidos- para hacer algo de ejercicio.

Sensibilidad especial.- Fuentes de Titsa explicaron ayer que "no tenemos constancia de que el viernes se produjera un problema importante o un incidente grave. Esa reclamación seguirá su curso y será atendida y contestada como todas. La compañía tiene una especial sensibilidad con estas personas y de 101 guaguas urbanas, 86 tienen rampas para minusválidos. Los vehículos tienen problemas por la orografía o las obras y es cierto que hay rampas rotas porque una tapa de alcantarilla puede romperla, pero las nuevas guaguas tienen pasillos más amplios para las sillas o un sistema para discapacitados auditivos, además de que en trayectos superiores a 21 kilómetros tienen una bonificación del 50% del billete.

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