DIGA LO QUE DIGA
el tango, veinte años son bastante más que nada en la vida de una persona; y veinte años, tal vez un poco más, lleva ejerciendo la presidencia del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas Soledad Bueno, que lo dejará uno de estos días. Bueno, pues a los vinos de las Rías Baixas, a los albariños, se les ha pegado un mucho de la elegancia, del saber estar, del estilo de su presidenta. Los albariños de hace, pongamos, un cuarto de siglo no eran como los de ahora. Con permiso de los inevitables nostálgicos, hay notables diferencias a favor de los actuales. Quien lea viejas páginas de Cunqueiro, que falleció en febrero de 1981, podrá pensar que aquellos albariños eran maravillosos. No lo eran. Podía caer alguno sorprendente por lo bueno, justo antes de abrir otra botella sorprendente por lo mala. Era una lotería. Los albariños, antes, eran vinos más bien rurales, muy de andar por casa; tanto, que hasta se decía que "no viajaban". De hecho, eran muy poco conocidos más allá de Piedrafita o el Padornelo. No había regularidad, había unos altibajos increíbles... Ya digo que a veces salía uno bueno, pero era eso: "salía". Hoy, los albariños de Rías Baixas están considerados entre los mejores vinos blancos del planeta. Ya a nadie se le ocurre, al abrir una botella, preguntarse "cómo saldrá", ni nadie en su sano juicio les dirá que no viajan. Son vinos de una elegancia muy marcada, muy dialogantes, con clase, con una personalidad arrolladora. Incluso se va superando el mito de que se trata de vinos "del año", ya que hoy sabemos que un buen albariño da lo mejor de sí mismo en su segundo o tercer año... y, en cuanto a viajar, bastará decir que el mejor cliente de los vinos de las Rías Baixas son los Estados Unidos, en donde, por cierto, se elabora algún curioso vino con albariño en el estado de Virginia. Es evidente que los mejores albariños serán, hoy y siempre, los elaborados bajo el amparo de la D.O. Rías Baixas; pero ya se cultiva y se vinifica albariño en otras zonas vinícolas españolas, donde se utiliza, en general. Ahora termina un ciclo, un largo ciclo, y serán otras personas quienes piloten la nave 'Rías Baixas'. Les deseamos, naturalmente, toda clase de éxitos: materia prima para conseguirlos ya tienen, porque hoy nadie discute al albariño. Así que brindaremos con una copa de albariño, que elegiremos todavía del 2006, en reconocimiento a un buen trabajo y por un futuro que, a poco que se mantenga lo ya hecho, seguirá siendo esplendoroso.