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Una nueva técnica permite detectar alergias a 85 elementos con dos gotas de sangre

28/jun/07 13:01
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Pamplona, EFE La Clínica Universitaria de Navarra ha puesto en marcha una nueva técnica, denominada "Microarrays", que con la extracción de 50 microlitros de sangre, alrededor de dos gotas, permite detectar la reactividad alérgica de un paciente ante más de 85 componentes moleculares presentes en alimentos y numerosos pólenes.

El centro precisó en un comunicado que con esta tecnología es posible realizar "un despistaje alergológico ante una gran cantidad de agentes en muy poco tiempo", aunque de momento, al estar todavía en fase de desarrollo, se emplea como complemento diagnóstico de las pruebas que se practican actualmente in vitro y en la piel.

El procedimiento de Microarrays consiste en un microchip de cinco milímetros de lado en cuya superficie quedan fijados los 85 componentes moleculares.

El suero del paciente, tras bañar dicha superficie, permite la fijación de los anticuerpos del individuo, con lo que se consigue posteriormente detectar los anticuerpos IgE específicos que posea y que son los responsables de las manifestaciones alérgicas frente a dichos componentes moleculares.

La Clínica Universitaria de Navarra subraya que las ventajas de esta nueva técnica frente a las convencionales son el amplio abanico de agentes alergénicos que analiza en tan sólo unas horas, la mayor precisión que ofrecen estos análisis, la posibilidad de evitar al paciente las molestias que ocasionan las pruebas cutáneas y el ahorro de costes.

Precisa además que hasta ahora se diagnosticaban alergias frente a un extracto o a un compuesto de diferentes proteínas obtenidas de ese extracto, pero no se diferenciaba cuáles eran las proteínas específicas ante las que una persona podía reaccionar o ser alérgico.

Con Microarrays sin embargo se puede determinar la existencia de anticuerpos IgE específicos frente a determinados componentes moleculares y diferenciar así la sensibilización ante cada uno de los fijados en el microchip, por lo que la precisión a la hora de determinar las moléculas que provocan alergia en el paciente es mucho mayor.

De este modo, por ejemplo, se puede comprobar que la sensibilidad del paciente quizás no es al polen sino sólo a un componente determinado que se halla de forma común en algunos tipos de polen y en ciertas frutas, o que la persona tratada es sensible a un panalergeno, extendido en numerosas especies, y no a un componente específico solo de las gramíneas.

Ello permite definir mejor el tratamiento y concretar qué casos se pueden abordar con inmunoterapia y frente a qué compuestos moleculares concretos se dirige el tratamiento, unos recursos que aumentarán en el futuro ya que a juicio de a Clínica de los 85 alergenos que ahora se utilizan se puede llegar a una cifra ilimitada.

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