EL DÍA, S/C de Tenerife
El inmigrante nigeriano Osamuyia Aikpitanhi, que falleció en un avión el pasado día 9 cuando era deportado desde Madrid a su país de origen, murió por asfixia, según indica el informe realizado en el Instituto de Toxicología de Barcelona, que completa la primera autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de Alicante.
La muerte por asfixia se desprende del análisis realizado al pulmón y al corazón del fallecido. El avance de la primera autopsia precisaba que el joven murió de una parada cardiorrespiratoria y que fue amordazado. También señalaba que presentaba dos contusiones leves y que no llevaba esposas.
Los policías indicaron que el inmigrante no quería subir al avión y ponía una fuerte resistencia, llegando a morder a uno de los policías. Los agentes le colocaron una cinta en la boca. Sin embargo, cinco sindicatos policiales han defendido la actuación de los policías que custodiaron al inmigrante y aseguran que la cinta que le colocaron en la boca no le impedía respirar, sino que tenía el objetivo de evitar que mordiera o se autolesionara.
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