NURIA DÍAZ, S/C de Tenerife
La gerencia del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria ha planteado a los profesionales del centro el cierre de los dos quirófanos del servicio de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), que fueron inaugurados hace menos de un mes y que los profesionales del centro llevaban demandando años.
Aunque la dirección del hospital negó a EL DÍA que se estén planteando el cierre de estas salas quirúrgicas, donde son intervenidos los pacientes que no requieren ingreso, diversas fuentes del hospital apuntaron hacia esta posibilidad y a cómo el equipo directivo la ha planteado en varias reuniones.
Las razones que en estos encuentros ha argumentado la gerencia para el desmantelamiento de este servicio se basan en criterios económicos y en los bajos niveles de ocupación de las salas, ya que, según ha indicado, el rendimiento de los mismos es del 58 por ciento.
Argumentos que han causado tal malestar entre la plantilla del hospital universitario, que ha hecho que el gerente, Juan José Afonso, llegue a replantearse esta medida y a comunicarlo en otra reunión celebrada el pasado lunes.
Los profesionales consultados por este periódico no comparten los argumentos esgrimidos por la dirección del centro y aseguran que el rendimiento de estos quirófanos no sólo es óptimo, sino que además han logrado reducir de forma considerable las listas de espera del hospital. Todo ello a pesar de los precarios medios con los que dicen se han dotado estos nuevos recursos.
Para ellos, las razones del cierre tienen más que ver con criterios electorales y con las presiones que, dicen, ha recibido la gerencia para seguir derivando estas intervenciones a clínicas concertadas de la Isla.
Criterios mal entendidos
Asimismo, rechazan que el criterio para calificar la eficacia de un recurso de estas características sea el tiempo efectivo en que está ocupado. Principio -recuerdan- que no fue incluido entre los indicadores de calidad pactados antes de su puesta en marcha. "Ninguna unidad de cirugía sin ingreso o ambulatorio se mide por este criterio", aseguran las mismas fuentes.
Argumentan que teniendo en cuenta el nivel de ocupación para medir el grado de eficacia de estos recursos se da la paradoja de que puede resultar más rentable una sala cuando está toda la mañana ocupada con una intervención, que cuando se llevan a cabo 20. Un sin sentido que tiene que ver con el hecho de que esta medida no contempla en el cómputo total de horas de utilización el tiempo empleado para limpiar el quirófano entre una operación y otra.
Los profesionales apuntan que este servicio comenzó a funcionar con muy buen pie gracias al esfuerzo de los trabajadores, por lo que no se explican por qué ahora quieren cerrarlo, acabando también con el programa de ahorro de sangre que funcionaba en él.
Destacan la inclusión en este servicio de una consulta preanestésica de lato rendimiento que evita muchas pruebas que, según los pacientes, son innecesarias.
En cuanto a los efectos que sobre las listas de espera del centro está teniendo la actividad que se realiza en estos quirófanos, los trabajadores indican que entre el 10 de mayo y el 1 de junio se ha reducido la lista de espera de ginecología de 288 a 245 pacientes que aguardan por operaciones como conizaciones o tumores de mama, lo que supone una reducción del 15 por ciento. Hacen referencia además a la especialidad de urología, donde esperan que en tres años los pacientes sólo tengan que aguardar un mes para ser operados.
Explican que la Cirugía Mayor Ambulatoria no es sinónimo de cirugía sin importancia, a la vez que subrayaron que ésta permite reducir la estancia media y, por lo tanto, dejar camas libres para enfermos más graves, a la vez que da más comodidad al paciente, pues el mismo día de la intervención regresa a casa.
Por todo ello, este tipo de cirugía, concluyeron, representa el 70 por ciento de las operaciones que se realizan en Estados Unidos.
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