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"Ana Vanessa murió lentamente y agonizó debido a la cantidad de tierra que aspiró"

Las pruebas periciales y forenses del juicio por el que se acusa a Alejo Teodoro F.R. del asesinato de Ana Vanessa R.G. fueron contundentes y determinantes. De esta forma ha quedado probado que la joven sufrió en vida y que se encontró perfil de ADN del acusado en una de las uñas de la mano de la víctima mortal.
28/jun/07 09:56
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BENCOMO/MAESTRE, Tfe.

La tercera vista oral de un juicio con jurado que se viene celebrando desde el pasado lunes en la Sala de lo Penal de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, por el que se acusa a Alejo Teodoro F.R., de 36 años, como presunto autor del asesinato de Ana Vanessa R.G., de 22 años, -hechos que sucedieron el 21 de septiembre de 2003 en Arona- se basó en los informes forenses y periciales, así como en la continuación de la prueba testifical.

Los peritos encontraron en el lugar de los hechos dos huellas que, presumiblemente, podrían pertenecer a la víctima y a su agresor en el momento en el que se inició la persecución. Asimismo, detallaron que encontraron una señal clara de arrastre del cuerpo, casi con toda probabilidad se produjo de espaldas, debido a que Ana Vanessa perdió la vida en otro punto de la escena del crimen.

"La joven consumió cocaína escasos momentos antes de morir, ya que no estaba metabolizada por el organismo", apuntó uno de los cuatro peritos que redactaron el informe. En todas las uñas de ambas manos de Ana Vanessa apareció una mezcla de ADN y sangre, pero en una de ellas se encontró un claro perfil de la joven y Alejo Teodoro. Por otro lado, también analizaron el ADN de otras 18 personas que pertenecen al entorno de la víctima, pero tras cotejarlas se eliminaron. También se analizó un pelo, pero sólo se encontraba el ADN de la joven.

Una de las partes más duras del juicio de ayer fue cuando los forenses expusieron su informe. La médico que declaró ayer fue la encargada del levantamiento del cadáver. "La cara de la joven estaba deformada debido a las múltiples contusiones que presentaba", apuntó. De esta forma, también añadió que no se encontraron restos de semen en la joven, por lo que se descartó una posible agresión sexual. Sin embargo, la clave del juicio fue cuando la forense dijo que "la causa inmediata de la muerte fue la cantidad de tierra que aspiró e ingestó. La joven agonizó ya que las heridas fueron realizadas en vida y también recibió una fractura mortal que le rompió el cráneo desde la oreja derecha hasta el lado izquierdo de la frente, lo que le produjo una gran hemorragia", señaló la médico forense.

Por último, la doctora se levantó para proceder a la exposición del reportaje fotográfico de la autopsia, y de la forma en la que se encontraba el cadáver en el lugar de los hechos. Las fotografías reflejaban el brutal ataque que recibió Ana Vanessa, unas imágenes de contenido muy duro que el jurado pudo apreciar.

Al empezar esta exposición, el acusado comentó algo a su abogado y sonrió con la cabeza alta.

El cuerpo de la joven presentaba multitud de heridas contusas y superficiales que indican claramente que intentó defenderse de su agresor. Las heridas más importantes las presentaba en su rostro debido a que, según la forense, "fue agarrada por el cuello y la golpeó insistentemente contra el suelo, por lo que tragó las piedras y la tierra hasta asfixiarse".

Por otro lado, los tres Guardias Civiles que realizaron la instrucción explicaron al jurado que "la búsqueda de huellas fue complicada porque la zona estaba contaminada por otras huellas y por las que había dejado la patrulla de la Policía Local de Arona la noche anterior; aún así se encontraron al final del Barranco de La Arena huellas de un vehículo que, a posteriori, coincidieron con las del Fiat Punto gris en el que Alejo Teodoro reconoció subir a Ana Vanessa". Respecto al momento del hallazgo del cadáver, los Guardias Civiles señalaron que "a simple vista se podía observar que Ana Vanessa tenía el rostro completamente deformado y que en la boca había piedras y tierra". En este sentido, y preguntados por la letrada de la acusación particular, indicaron que "la víctima tuvo que ser golpeada en otro lugar diferente al que se encontró porque además de presentar sangre bajo su propio zapato, probablemente los vecinos de las viviendas próximas hubieran oído sus gritos de socorro", apuntando así a que la persecución y las primeras contusiones se produjeron seguramente en el camino de tierra que bajaba hacia el barranco y no en la carretera que une La Camella con el casco de Arona y que fue donde apareció el cuerpo sin vida de la joven.

Para finalizar, los agentes explicaron que tras acordonar la zona se encontró junto a los pies de la víctima un trozo de cristal que, posteriormente, se comprobó que era parte de un intermitente del vehículo que condujo esa noche el acusado.

Más testigos

La mujer de José Luis A.G., uno de los hombres que estuvo esa noche con Ana Vanessa y Alejo Teodoro consumiendo cocaína y que el propio acusado inculpa en los hechos, señaló ante la sala que esa noche salió con su hija a tirar la basura, vio a la víctima y habló con ella. Más tarde la observó subiéndose en el coche del acusado. "Cuando llegué a mi casa mi marido estaba durmiendo en el sillón y no salió en toda la noche porque yo escuché sus ronquidos desde la habitación. Si hubiera salido de casa, le hubiera oído", apuntó. La abuela de Ana Vanessa declaró -muy emocionada- que tras el asesinato la madre de Alejo Teodoro la había llamado disgustada para decirle: "Mi hijo ha matado a tu nieta", a lo que ella respondió: "No quiero saber nada de ti porque tengo una bisnieta que nunca más verá a su madre".

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