ESCRIBO EL PRESENTE ladrillo una vez constituidos los ayuntamientos de la región que pudieron formarse, porque todavía quedan algunos debido a los pactos, de los cuales algunos se han hecho como las normas y la dignidad de los partidos que entran en este tremendo frangollo mandan, y otros los han hecho: "estudiando por libre", los afiliados del partido que les han hecho y le siguen haciendo cortes de mangas a los dirigentes de los que dependen. Es el caso del Puerto de la Cruz, un Ayuntamiento que siempre ha sido digno y respetable y ahora no puedo decir que sea como "una merienda de negros", porque yo he asistido a "meriendas de negros" y a "meriendas de moros" y ninguna, en lo que atañe a orden, entendimiento, animación y seriedad, se parece a lo que está ocurriendo en las Casas Consistoriales portuenses, donde los elementos del PP se han fusionado con los socialistas cuando en Madrid ambos partidos están llevando a cabo los enfrentamientos más crispados que se han visto en la actual democracia española. Y, a nivel automático, la crispación no se le diferencia mucho. Puede disculparse Cristina Tavío, la presidenta insular del PP, y a la que creo, porque ha tragado muchos sapos para llevar adelante una línea sencillamente razonable que demuestre, cuando menos, un elemental modelo de disciplina y orden en sus afiliados. Pero no puedo creer a José Manuel Soria, el presidente regional, quien pudo haber resuelto el problema de un simple plumazo, incluso desde la legislatura anterior. Al soldado que no obedece, se le arresta o se le pone una sanción haciendo uso de un destino o de un cambio de cargo o de un cambio de misión o, al extremo, de una expulsión del partido. En este caso concreto, era preferible una baja de militancia ante el tremendo ridículo que está haciendo el Partido Popular en el campo político canario. El PP -el rebelde- se propone colocar en la Alcaldía del Puerto de la Cruz a una candidata socialista. Las negociaciones se han hecho entre los grupos del PSOE y del PP, que ya digo que "estudia por libre", sin que sus dirigentes le digan ni pío, cuando también dije que la dignidad es lo principal que está en juego. Creo que este disparate indigno hará que muchos afiliados abandonen el Partido. Y si no, al tiempo. Marcos Brito, que ha sido alcalde en cuatro ocasiones, es un buen alcalde, una persona veterana, de una magnífica formación en el campo político y en el campo intelectual y cultural. Nunca ha hecho ni hará el ridículo, lo cual no se puede decir de esa persona "buena por conocer" que la conocen mucho en su casa. Pero a Marcos pueden aburrirlo y temo que, de cansado, arroje la toalla. Sería lo peor que le pudiera ocurrir al Puerto en estos momentos.
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