N.D., S/C de Tenerife
Lo pudo decir más alto pero no más claro. El ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore empleó las dos horas que duró su intervención de ayer en Tenerife en mostrar y demostrar a los asistentes las consecuencias para el planeta de mantenerse el actual modelo de desarrollo.
En contraste con la tenue luz que le acompañó durante toda su intervención, el ex congresista fue contundente y describió al público, que desde las once de la mañana comenzó a ocupar las gradas del recinto, las consecuencias que el cambio climático causará en el Planeta. Junto al desasosiego y la inquietud que generaban sus predicciones sobre el futuro de la humanidad, el autor de "Una verdad incómoda" lanzó un mensaje de optimismo y esperanza, pues considera que todavía se está a tiempo de tomar un nuevo rumbo.
Con un discurso plagado de datos, fotografías y documentos, en los que apoyó su teoría, Al Gore recordó al inicio de su intervención el significado de oportunidad que le dan los asiáticos a las crisis al compartir esta connotación más optimista con la más extendida en los países occidentales, que tiene que ver con el peligro.
Falta decisión política
Desde su punto de vista, para superar la crisis medioambiental actual hace falta, sobre todo, decisión política. "Tenemos todo lo necesario para salvar el planeta, menos voluntad política", sentenció el conferenciante, quien inició y concluyó en castellano su conferencia, como uno más de los múltiples guiños que lanzó a su público este hombre eminentemente político.
Gore exigió a los mandatarios del mundo que digan la verdad sobre el cambio climático, pues sobre este asunto planea todo un entramado de desinformación que no hace más que confundir a la opinión pública, señaló.
Desmintió que haya divergencias científicas sobre el calentamiento global, que riqueza y medio ambiente sean incompatibles y que sea ya tarde para poner solución a la senda de destrucción que está generando el cambio climático. Cambios entre los que citó el incremento de los desastres naturales que se producen en el mundo (inundaciones, tifones o huracanes), la desaparición de muchas especies o el deshielo de la Antártida.
Aceptar el reto
Simpático, cercano y con constantes alusiones a Canarias, a medida que Al Gore iba desarrollando su conferencia -que lleva años ofreciendo por todo el planeta-, fue llevándose a su terreno a todo el auditorio. Espectadores entre los que se encontraban un amplio abanico de representantes del mundo político y empresarial del Archipiélago, a quienes, al igual que al resto de la sociedad, pidió un compromiso especial para luchar contra las consecuencias de estos cambios que, además de provocar millones de "refugiados climáticos" en todo el mundo, ha hecho que la naturaleza esté "en plena huida".
"Nuestra generación tiene que aceptar este reto", subrayó el ex mandatario estadounidense, para quien ésta es la primera responsabilidad que tienen las sociedades actuales con las generaciones futuras.
Gore se mostró además crítico con la Administración Bush tanto en lo referente a la gestión de la catástrofe que provocó en 2005 "Katrina" en Nueva Orleans como en la negativa de Estados Unidos a limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera por medio de la firma del Protocolo de Kioto, que, apuntó, sin embargo han asumido muchas ciudades estadounidenses.
Asimismo, el número dos de Bill Clinton en la Casa Blanca dijo que con el dinero que se ha invertido en la Guerra de Irak se podría haber solucionado el problema medioambiental que afronta la Tierra, reflexión que arrancó entre los asistentes un improvisado y emocionado aplauso de asentimiento.
Gore hizo hincapié en que el terrorismo no es el único peligro que padecen las sociedades occidentales en la actualidad, pues el cambio climático es otro de los asuntos que tienen que afrontar. "El World Trade Center Memorial acabará por debajo del nivel del mar", concluyó.
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