IOSUNE NIETO, Tenerife
"El mundo es el único lugar que tenemos para vivir. Su habitabilidad está en peligro, pero tenemos todo para salvarlo". Las palabras con que Al Gore finalizó ayer su conferencia en el Auditorio de Tenerife encierran el mensaje que lo lleva desde hace años por todo el planeta: alertar ante lo que denomina la crisis global, que no es otra cosa que los efectos a nivel planetario del cambio climático -para lo cual se ayuda de su célebre documental "Una verdad incómoda"-, y su convicción de que aún se está a tiempo de reducir las consecuencias, si se empieza a actuar ya.
"Nuestra generación tiene que afrontar este reto", es otro de los mensajes subyacentes a lo largo de toda la exposición del ex vicepresidente de Estados Unidos, quien aludió en repetidas ocasiones a la idea de estar en la generación precisa, la que debe tomar cartas en el asunto y luchar contra el calentamiento global.
"Nadie puede creer que no podemos, cuando sólo habría que invertir lo que gastamos en la guerra de Irak", sentenció Al Gore, mereciendo el aplauso del público, que no llegó a abarrotar la Sala Sinfónica del Auditorio, aunque abundaban empresarios y representantes de firmas de la Isla, así como políticos, sindicalistas, profesores universitarios, investigadores y particulares atraídos por la presencia estelar del norteamericano. Todos ellos participaron en la Jornada "Sociedad del Conocimiento y Cambio Climático", cuyo exponente económico era evidente, dado que sus promotores eran empresarios.
Para Al Gore, la lucha contra el cambio climático no es una cuestión política -o no sólo política-, sino moral, "global"; porque, reiteró: "Mi país es el responsable de contaminar toda Asia, África, Medio Oriente y Sudamérica", admitió sin tapujos, al tiempo que reclamó, una vez más, el deber de su país de sumarse al esfuerzo mundial.
Tampoco obvió el "importante aumento" de emisiones de gases contaminantes que ha registrado España desde 1990, aunque matizó que se están dando pasos en la buena dirección.
No está en cuestión
Lo que no está en cuestión, aclaró el ilustre conferenciante, es el calentamiento global del planeta, puesto que ni uno solo de una muestra de 928 estudios científicos publicados duda de este hecho, recordó, salvo "un pequeño grupo de contaminadores que se han gastado mucho dinero en hacer creer que se trata tan sólo de una teoría y no de un hecho". Así de claro.
Al Gore se refirió a los escépticos como una de las excusas para no actuar contra la crisis global. Otro error, a su juicio, es poner en una balanza a un lado el medio ambiente y al otro la economía. Esa duda no tiene sentido, dijo, "porque, sencillamente, sin planeta, no hay modo de crear riqueza".
Se refirió también a un "retraso temporal" en cuanto a una contención de la explosión demográfica, a la que señaló como causante de la presión sobre el planeta, así como su relación con la crisis del agua, de la energía y de los recursos naturales (ocupación del territorio e incendios, entre otros).
"Pero si hemos solventado crisis anteriores uniendo la voluntad de diferentes países, la última fue la lucha contra la pérdida de la capa de ozono -recordó Gore-, cómo no va a ser posible solventar esta nueva crisis".
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