DENTRO DE ESTA EVOLUCIÓN que ha experimentado nuestro entorno y, correspondientemente, nosotros mismos, y que, sinceramente, no acabo de comprender, parece que en la sociedad, por lo menos en amplios sectores de nuestra sociedad, se está produciendo un cambio que tiene un proceso paralelamente evolutivo con el cambio climático. Traigo a este ladrillo un caso insólito, que me resisto a comprender y que tenemos al alcance mismo de la mano. Resulta que la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, para completar la gratuidad de la enseñanza, que es constitucionalmente gratuita, por fin atiende la petición del pueblo, que viene solicitando desde mucho tiempo atrás, también la gratuidad de los libros, que quizás sea el capítulo más abultado del gasto. En mis tiempos de Primaria, uno no ponía atención a estas cosas por razón de edad, pero cuando llegábamos al Bachillerato y pensábamos que podríamos aprovechar los libros que utilizaron los familiares y hasta los amigos mayores y más adelantados que nosotros en el nuevo curso que íbamos a empezar, nos encontrábamos con la desagradable sorpresa de que los centros, tanto los institutos como los colegios privados, cambiaban los textos. Y era raro que esos textos coincidieran. Para adquirirlos, o bien teníamos que ir a comprarlos a una librería determinada, o los comprábamos en el mismo colegio. Lo que ocurría era que los centros privados hacían el negocio ellos mismos y las librerías daban comisiones al colegio en cuestión y dicen que hasta a los profesores de los institutos. Costaba al ingenuo alumno, quien consideraba a sus profesores y a su colegio como ejemplos, tener que encajar estas desilusiones.
La gratuidad en los libros de texto era la más apreciada por las familias, debido a su alto costo. Sin embargo, y aquí viene la sorpresa, los colegios concertados han rechazado esa dádiva ante la Consejería de Educación. O sea, no quieren el uso gratuito de los libros. Hay que advertir que los alumnos no reciben los libros como regalo, sino solamente que pueden hacer uso de ellos, aunque habrá unas normas para su uso, me supongo, y así aseguran su conservación. La Consejería lamenta la decisión de los Centros concertados y reprochan a los responsables de estos colegios que "apuestan por una postura interesada que no ha tenido en cuenta los deseos de las familias, que deben ser las que decidan". La Consejería insiste en un comunicado en que la intención del Departamento es dar a los alumnos de los centros concertados los mismos beneficios de que gozan los alumnos de los centros públicos. Aclara que los lotes de libros se entregan al Colegio concertado para cuatro cursos y luego los centros se quedan con los libros. Y uno, que conoce bien estos ambientes, piensa si la intención es reclamar "luz verde" para seguir con los antiguos métodos.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD