AGENCIAS, Madrid
Ha protagonizado las intervenciones más extravagantes en el juicio del 11-M, y no defraudó las expectativas generadas. Incluso las superó, ya que Andreas Chalaris, en un alegato final caótico, mal argumentado y por momentos ininteligible, llegó a acusar a la Guardia Civil de ser la "única banda armada" relacionada con aquella masacre. Y, para refrendarlo, recordó su participación en el golpe de Estado de 1981. La tesis del letrado es que los acusados y confidentes Rafá Zouhier y Emilio Suárez Trashorras se conchabaron con sus controladores policiales para implicar a su cliente, Rachid Aglif, en los atentados.
El abogado de origen griego, fiel a su línea de actuación a lo largo de cuatro meses de vistas, no se contentó con defender a su cliente, sino que intentó poner en solfa toda la investigación. Afirmó, así, que no ha quedado demostrado que los "individuos desconocidos" que perpetraron la masacre actuaran "bajo premisas islamistas". Los siete terroristas suicidas, a su juicio, no son tales, ya que todos los acontecimientos de Leganés no son más que "un cuento". "No podemos pisar encima de los muertos, que no sabemos de que han muerto, y luego utilizarlo para echar la culpa a otros", concluyó.
Chalaris, amparado por el derecho de defensa, provocó la indignación de gran parte de las víctimas presentes en la sala al insinuar que los acusados son "mártires" de una conspiración política. Sostuvo, en esta línea, que las acusaciones han elevado su petición de penas por el fin de la tregua de ETA. "El que quiera entender que lo en-tienda", fue su único argumento.
Díaz de Mera
Por otra parte, el abogado de una acusación particular anunció ayer que emprenderá acciones legales contra el ex director de la Policía Agustín Díaz de Mera porque "intentó desviar" la investigación del 11-M "hacia otros terroristas", lo que podría constituir un "delito de encubrimiento de actos terroristas". Así lo manifestó el abogado Manuel Murillo en la jornada de ayer del juicio, en la que consideró que la actitud en la vista oral de Díaz de Mera, actual eurodiputado del PP, al negarse a revelar la identidad de la persona que dijo haberle hablado de la existencia de un in-forme que vinculaba a ETA con el 11-M, podría constituir "un delito de encubrimiento de actos terroristas". "Es moralmente difícil de entender", apostilló el letrado.
Durante la exposición de su informe final, Murillo, en representación de Guillermo Pérez Ajates, también acusó a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) de defender la implicación de ETA en el 11-M con el objetivo de querer "separar las imágenes de las Azores de las imágenes tremendas, terribles, de los trenes".
Englobó la masacre de Madrid en un "conjunto de hechos enlazados con un solo director básico: Al Qaeda", que, "con todas sus redes" y "con todos sus miembros adoctrinados", llevaron a cabo una "acción mundialmente agresiva contra una serie de pueblos", en alusión a los atentados del 11-S en EEUU, los atentados de Casablanca (Marruecos), Bali (Indonesia) o el de la isla de Yerba (Túnez).
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