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De asociación a marca

Varios componentes de Los Sabandeños que han abandonado el grupo musical dicen que se sintieron engañados al saber que la asociación cultural que se constituyó en 1972 ante notario, años después, su fundador la registró a su nombre como marca comercial.
14/jun/07 02:10
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D. BARBUZANO, La Laguna

Los 19 miembros que se han ido de Los Sabandeños mantienen reuniones frecuentes desde su marcha del grupo musical. En una de ellas uno ha hecho llegar a este periódico el dato de que en 1972, y ante notario, el afamado grupo folclórico se constituyó como asociación cultural, que se fue renovando hasta 1998. En dicho año, según uno de los que han abandonado el grupo, se dijo al director de Los Sabandeños, Elfidio Alonso, que la patente estaba vencida, "momento -prosiguió- que aprovechó para ponerse como titular de la marca registrada, tal y como figura en el encabezamiento de un impreso, con anagrama del grupo, de un escrito del fundador para una convocatoria".

Éste fue uno de los motivos que provocaron también la marcha de 19 sabandeños, por entender, como han comentado algunos de ellos, "que la forma de proceder de Elfidio Alonso no hace honor a la realidad y es, primero, una falta de respeto al resto de los componentes del grupo y, segundo, a todos los canarios y a sus instituciones, por ser algo que debe trascender del personalismo y la propiedad individual. Eso de la marca comercial es algo que violenta la realidad de Los Sabandeños porque se convierte en un engaño a todo el público que piensa en otro sentido lo que significa y representa este grupo para la ciudadanía".

Tras intentar contactar con Elfidio Alonso, a través de los teléfonos de su casa y móvil y dejarle varios recados, fue imposible hablar con el afamado folclorista.

Los que se han ido del grupo piensan que "Los Sabandeños es un patrimonio y un símbolo de Canarias, es decir, del pueblo, y no una propiedad y una marca particular de Elfidio Alonso".

El que Los Sabandeños sea más de la sociedad que de su fundador, lo avalan los músicos que rechazan a Elfidio Alonso en "la masiva aceptación histórica del grupo, tanto en el seguimiento y el aplauso como en la compra de nuestros discos y en la asistencia a los conciertos. Y no debemos olvidar que Los Sabandeños cuenta con una serie de monumentos, calles y plazas que llevan su nombre, diseminados por el Archipiélago, y están en posesión de las Medallas de Oro de La Laguna y Tenerife y del Premio Canarias".

Patrimonio cultural

Por todo ello, los que han abandonado el grupo creen que "la labor de Los Sabandeños parece haber trascendido el ámbito de lo estrictamente comercial y forma ya parte del patrimonio cultural de este pueblo. Uno de los músicos que se ha ido pregunta: "¿Quién y desde qué autoridad es el responsable de una decisión tan drástica y relevante?". La respuesta a esta pregunta sorprende, pues ante una serie de desavenencias de carácter artístico y organizativo, la persona que decide proceder a la expulsión de Héctor argumenta a su favor que es él quien tiene registrado el nombre de Los Sabandeños.

Este hecho es rechazado por el sector crítico sabandeño, que opina que "el grupo no responde a una marca comercial, a un producto registrado a nombre de una persona, un envoltorio hueco, propiedad de quien lo registró, y dispuesto para ser modificado, vaciado o llenado a su gusto".

Los 19 músicos que se han ido del histórico grupo folclórico y que han formado otro llamado Atlantes, entienden que "nunca en el tiempo transcurrido desde el pasado hemos vivido una situación tan terriblemente miserable. Mucha iniquidad, mediocridad y malicia han anidado en ciertas personas que, con sus actitudes intransigentes, han logrado socavar el viejo espíritu de muchos de nosotros que definía y marcaba nuestra propia identidad".

Algunos piensan que Elfidio Alonso también ha sucumbido ante un complot y que ha habido en Los Sabandeños "elementos perturbadores que han envenenado nuestro colectivo humano, como Juan Díaz, Fernando Betancourt, Mon o el hijo del fundador, Elfidio Alonso Palazón, que ha sido una de las figuras más negativas y perversas que ha tenido el grupo en los últimos años".

Los que se han ido del grupo echan de menos el tiempo de la democracia participativa, la información exhaustiva y el reparto de cargos voluntariamente adquiridos, "cuando reinaba una armonía -añade uno de los informantes- y una relación humana que todos recuerdan y ponderan, menos los envidiosos o los tontos útiles que hoy dirigen el cotarro a su favor y conveniencia".

Al parecer, se le dijo a Elfidio Alonso que muchos de los problemas se debían a sus errores a la hora del diseño y evolución de los últimos tiempos del grupo, "como la entrega del grupo a José Manuel Ramos que tanto luego criticó".

También se le dijo a Elfidio Alonso que había que buscar una fórmula de entendimiento, de consolidar las vías de diálogo, de iguales a iguales, para buscar una aproximación de posturas, pero el fundador, según dicen estos antiguos componentes, "no le veía viable y no creía en una solución".

La marcha de los 19 músicos se debe a "dictaduras, malos modos empleados, falta de documentación, mentiras en los planteamientos o el vivir de rodillas ante una situación de chantaje de los que representan al grupo".

A los nuevos músicos contratados para cubrir las plazas vacantes, los sabandeños que se han ido les recomiendan que "estén en todo momento alerta porque serán usados como apagafuegos del incendio que otros ocasionaron".

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