D.B, La Laguna
El empresario Víctor Rodríguez, desde Cuba, dijo ayer a este periódico que "realizar la obra del Obispado es poner la guinda a la tarta que representa la tarta de las obras restauradas en Canarias".
En una Ciudad Patrimonio de la Humanidad como La Laguna, para Víctor Rodríguez es un gran reto reconstruir la Casa de Salazar, ya que -dijo- "estamos ante una de las joyas más importantes del patrimonio arquitectónico-religioso".
El constructor confesó que cuando le informaron de que su empresa había sido escogida para reconstruir el Obispado, no pudo dormir de la alegría que sintió, sobre todo porque los trabajos los llevará a cabo junto con sus tres hijos, quienes también están muy felices por la confianza depositada en ellos.
Víctor Rodríguez dijo que por encima de todo pondrá mucha sensibilidad en la reconstrucción del Obispado, cosa lógica en un hombre que ha dicho frases como las siguientes: "El que ama la restauración se siente inmerso en ella". "El que no restaura destruye la historia, y el que destruye la historia se destruye a sí mismo". "La restauración no tiene precio, tiene valor".
La empresa Víctor Rodríguez ha intervenido en la restauración y rehabilitación de edificios tan emblemáticos como la parroquia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife, el convento de San Miguel de las Victorias de La Laguna, la antigua Universidad de San Fernando o el convento lagunero de Santa Catalina.
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