J. D.M., S/C de Tenerife
En la vida, y a veces ha ocurrido también en la política, son los padres los que suelen dar el relevo a sus hijos. Lo contrario no es frecuente y, por ello, hay que destacar el "cruce generacional" a las puertas del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife que, después de las elecciones del pasado domingo, se ha producido entre Miriam Soriano Iturralde, de 34 años, ya ex edil de Coalición Canaria, y su padre, Alfonso Soriano y Benítez de Lugo, un veterano con enorme experiencia política que, a los 70, llega a la administración local de la mano del PP como número seis en la candidatura de Ángel Llanos.
Ambos se mostraron muy cordiales la mañana de ayer sábado, justo antes del pleno sobre Las Teresitas, al que Miriam acudió como acto final del mandato. Por su parte, Alfonso Soriano viajaba en un rato a Madrid. Atendieron a EL DÍA con amabilidad y partiendo de la premisa de que, "en casa, jamás se habla de política". Miriam, la benjamina de cuatro hermanos, tres chicas y un varón, explica que "no entré en política por herencia, ni mucho menos, sino por la vía de mi profesión".
Su progenitor aclara que "no acepté ir en la lista municipal del PP hasta que no estuvo claro que mi hija no iba a seguir por una cuestión de independencia y no dar lugar a ningún comentario. Esta responsabilidad me ilusiona a mis 70 años. Ahí está mi amigo y compañero de estudios, Jerónimo Saavedra, alcalde de Las Palmas con la misma edad".
Ganas e ilusión.- Alfonso Soriano muestra sus "enormes ganas de empezar. Después de ser presidente de la Junta de Canarias, senador y diputado, termino mi vida política por lo municipal, donde otros la empiezan. La experiencia no sólo es un grado, sino buena para gobernar. De Gaulle, Adenauer o Churchill gobernaron siendo ya mayores. Espero poder trabajar por la ciudad donde vivo, porque soy lagunero de nacimiento, en el área que me den como responsabilidad, que no sé cuál será (se ocupará de Patrimonio Histórico tras el pacto CC-PP).
Miriam aseguró que "repetiría la experiencia. Sin duda, ha sido muy gratificante" y se atrevió a dar un consejo a su padre, cambiando los papeles por un momento: "Le diría que haga equipo, eso es clave. Resulta fundamental la complicidad del funcionario, que se sienta implicado en un proyecto y unos objetivos". Su padre abundó en apostar por "un funcionario serio y profesional que haya llegado al cargo por méritos y no por enchufismo, algo que detesto. Laboralmente, he estado siempre relacionado con temas de personal y función pública y sé lo que me digo. Lo ideal es que cambie el gobierno municipal y siga todo funcionando igual, con una administración formada por funcionarios que hayan ganado su plaza por oposición con mérito y capacidad".
Soriano explicó que "hay mucho que hacer por mejorar la calidad de vida y que no se cometan las barbaridades que uno ve cada día, como ese tremendo edificio que se está haciendo frente al Atlántico y que parece querer tapar la plaza de España. Habría que derribarlo de inmediato", sentenció.
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