Madrid, EFE Las quejas planteadas al Defensor del Pueblo en 2006 sobre violencia en el medio escolar registraron un aumento "notable" respecto a ejercicios anteriores, en los que no se tenía constancia de ellas, aunque las mismas "no representan cifras muy altas en el conjunto de las relacionadas con la educación".
Así se recoge en el informe sobre 2006, al que ha tenido acceso EFE, y que hoy entregó el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, al presidente del Congreso, Manuel Marín, y esta tarde será facilitado al presidente del Senado, Javier Rojo.
En el mismo se recuerda que la presencia social y en los medios de comunicación del problema de la violencia escolar motivó al Defensor del Pueblo a la realización de un informe monográfico al respecto, presentado a las Cortes Generales en 2000, mientras que su actualización ha sido acometida en 2006.
En el apartado de Administración Educativa del informe, aparte de la violencia escolar, se incluyen otros epígrafes relacionados con la enseñanza, como las quejas recibidas sobre educación no universitaria, instalaciones escolares, escolarización, admisión de alumnos, educación especial, enseñanza universitaria, acceso a la Universidad o ayudas públicas al estudio y a la investigación.
En relación con la violencia escolar, se destaca que la violencia en los centros docentes y en su entorno próximo "está siendo enfrentada con medidas eficaces y adoptadas con la necesaria inmediatez respecto de los hechos".
Sobre el informe monográfico de violencia escolar citado anteriormente, cuyo objetivo ha sido determinar las principales magnitudes del maltrato entre iguales en el contexto de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) en España, sus resultados, comparados con los del anterior informe de 2000, desvelan que el panorama de maltrato entre iguales por abuso de poder "ha mejorado" en estos años.
Tanto las respuestas de los alumnos como las de los profesores ponen de manifiesto (salvo excepciones) que la incidencia del maltrato ha tendido claramente a disminuir, especialmente en aquellas conductas abusivas más frecuentes y menos graves.
Así, el porcentaje de incidencia total de las víctimas de insultos pasa del 39,1 por ciento al 27 por ciento, y la de víctimas de motes ofensivos, del 37,7 al 26,6 por ciento.
También disminuyen los porcentajes declarados de víctimas de otras conductas más graves, como la agresión física indirecta, e incluso alguna forma de amenazas; y también el acoso sexual disminuye casi dos tercios.
Tal como señala el informe, "la prevención es fundamental para evitar que un alumno se convierta en maltratador, pero también lo es que exista un clima social y una conciencia personal y colectiva en la que sea palpable el rechazo hacia este tipo de conductas".
Aunque la situación ha mejorado, según el documento, "falta mucho por hacer porque todavía hoy son más los alumnos que se reconocen como agresores que como víctimas".
Es decir, continúa el informe, "todavía parece tener un menor coste personal y social reconocerse como autor de conductas de maltrato que como víctima de las mismas".
Aparte de la violencia escolar, también se han planteado quejas sobre instalaciones escolares, y las de mayor envergadura tienen que ver con centros docentes públicos, haciéndose referencia en casi todos los casos a "deficiencias" en el estado de conservación de los mismos y al mantenimiento o la carencia de determinadas instalaciones o medidas de seguridad preceptivas.
En materia de escolarización, las quejas aluden un año más a disfunciones (insuficiencia o inadecuada distribución) por parte de ciertas administraciones educativas respecto a la oferta de plazas escolares para niños de tres años.
Sobre becas y ayudas al estudio convocadas por el Ministerio de Educación y Ciencia, aunque las quejas han disminuido, tal como se recoge en el informe, las más numerosas se refieren a la valoración que los órganos de selección realizan de la situación económico-familiar del aspirante.
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