EFE, Río de Janeiro
Los médicos de un hospital brasileño hicieron pública ayer la muerte de un feto de 17 semanas que mantenían con vida en el útero materno, que sobrevivía en estado de coma y con daños cerebrales irreversibles tras recibir un disparo el sábado pasado.
Fuentes del hospital Mário Covas informó en un comunicado de que "el feto de la gestante Flávia Silveira da Silva no registraba latidos cardíacos a primera hora de la mañana, (por ayer), lo que indica su fallecimiento", expusieron.
El equipo médico del hospital, localizado en el municipio de Sao Bernardo do Campo, a 21 kilómetros de Sao Paulo, concluyó que el desprendimiento de la placenta y del cordón umbilical de la paciente, de 25 años, "ocasionaron el fallecimiento del bebé". El feto pesaba 190 gramos y medía quince centímetros de longitud, según la nota.
Los médicos anunciaron que realizarán nuevas pruebas para determinar el cuadro clínico de la joven. El procedimiento incluye tres análisis, dos de los cuales ya le fueron practicados con escasos resultados. El tercero implica apagar durante diez minutos los equipos que le mantienen con respiración asistida para evaluar la reacción del organismo.
Los otros dos exámenes se le practicaron antes, el primero de reflejo de pupila, al que la mujer no respondió y el otro llamado de calor, en el que los médicos inyectan líquidos a diferentes temperaturas en el oído de la paciente para analizar las reacciones, que en este caso no produjo respuestas satisfactorias.
Flávia Silveira da Silva fue alcanzada por una bala perdida la noche del sábado, cerca de su residencia. El proyectil entró por el temporal derecho, atravesó todo su cerebro y se alojó en el temporal izquierdo, afectando todas las estructuras cerebrales, dijeron los médicos.
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