A mediados de los años sesenta, el catedrático de Petrología de la Universidad de La Laguna y premio Canarias, Telesforo Bravo, esbozó una teoría, incluida dentro del estudio "El circo de Las Cañadas y sus dependencias", en la que se explicaba la formación de la gran caldera que rodea el Teide y de otras depresiones anejas a raíz de una serie de deslizamientos o desplomes de grandes porciones desde la cumbre central de Tenerife y la cordillera dorsal hacia el mar. Estos movimientos dieron lugar a los valles de Icod, La Orotava y Güímar. Muchos años después, esta teoría aún no ha sido refrendada por la comunidad científica al completo. Juan Jesús Coello, geólogo y nieto de Telesforo Bravo, es un acérrimo defensor de los trabajos del científico tinerfeño, y considera que con ellos se abrió una nueva puerta a los estudios geológicos en España.