CUANDO ME LLAMÓ por teléfono mi querido compañero no de oficio militar -aunque a él, en esta situación, le gusta que le digan que está en la reserva en vez de "retirado"- pero sí del oficio periodístico, Francisco Pallero, para ofrecerme su último libro "Canarias hoy en la España actual", le dije que estaba preparando un ladrillo sobre su reciente y original obra literaria y, en parte, loquinaria, porque todavía no he conocido a nadie que sea capaz de crear, a partir de algunos del montón de artículos que tiene publicados en la Prensa, justamente en este diario, un relato novelado, que es, justamente eso, una novela con todas las de la Ley, encuadrada perfectamente en las líneas de la narrativa. No de la clásica, desde luego, pero sí es una novela, al fin y al cabo, por la influencia que ejerce sobre el lector, a pesar de la diversidad de los temas -o precisamente por eso- porque Pallo tiene la extraña cualidad, de la que carecemos otros, de ordenar, desordenar, ligar, unir, comparar, compartir, separar, dividir y hasta descuartizar, que dice el autor en el Prólogo del libro.
A Paco Pallero no lo cambian ni los cirujános plásticos que realizan ese "Cambio Radical", en el petardesco programa de Antena 3-TV. Escribe como siempre y busca temas, a veces espinosos, pero con espinas que ni pinchan ni arañan. Es la prudencia y la educación personificadas y no hiere a nadie. Tiene razón en asegurar que no tiene enemigos por lo que escribe, ni siquiera criticones como tenemos los demás. Cuando, por otras ocupaciones, sus colaboraciones dejaron de salir en este periódico, yo, desde esta columna, lo llamé varias veces y le dije que el espacio que dejaba libre necesitaba llenarse de interés, de amenidad, de ingenio y de humor que mezclaba gracia y broma con respeto. Y, así, nadie se puede cabrear. Para mí, además de un muy querido y admirado colega y amigo, ha sido un ejemplo a imitar. Es natural y lógico -y le agradezco la cita que hace de mi persona- que siempre escriba favorablemente del Ejército, porque, con el amigo, aunque hay distancias, también creo estar en "la reserva", y la estrella que llevaba en las mangas o en el pecho desde que obtuve el grado de alférez de Artillería en la Escuela de la IPS en Hoya Fría en la IV Promoción de la Milicia Universitaria, esa estrella no la llevo en la manga, pero nadie podrá arrancármela del corazón, como a Pallo las tres estrellas de coronel de Infantería. En cuanto al contenido concreto del libro, necesitaría muchos ladrillos como éste para analizarlo. Me quedo, como botón de muestra, con aquello de la encuesta goda que nos pone como trabajadores y como trasnochadores, por ir a trabajar más temprano, pero puede que se hayan confundido los godos y crean que el trasnocho es para currar, cuando se trata realmente de una "amanecida" tras la Romería de San Benito.
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