EL DÍA, S/C de Tenerife
Los cuatro candidatos a la Presidencia del Gobierno de Canarias centraron ayer el debate definitivo antes de las elecciones del próximo domingo en propuestas sobre economía e inmigración en un encuentro en la televisión autonómica en la que no faltaron los ataques personales, sólo que en esta ocasión no cogieron desprevenidos a nadie y todos tenían bien armada la artillería pesada.
El candidato de Coalición Canaria a la Presidencia, Paulino Rivero, hizo gala del que ha sido su modelo en las últimas semanas, un proyecto económico basado en la necesidad de controlar la población como forma de no desbordar los servicios públicos y como elemento para garantizar que se cubran las necesidades de empleo. Rivero, que defendió que el de los nacionalistas es el "único proyecto diferenciado" con respecto al de los populares y los socialistas, consideró la necesidad "hacer más país" y de hacer "más pueblo".
Este discurso fue afeado por su rival socialista, Juan Fernando López Aguilar, quien recordó los años en los que CC y PP han gobernado juntos y los acusó de ser responsables de las listas de espera, del fracaso escolar o de no haber sido capaces de crear más empleo, lo que lo llevó a decir que "tanto monta monta tanto" y a explicar que tanto Rivero como el candidato del PP, José Manuel Soria, "podrían ocupar el mismo atril". Tras acusar a sus adversarios de no tener credibilidad por haber generado esos problemas, apeló a una participación masiva.
Soria, por su parte, expuso nuevamente un modelo liberal basado en la necesidad de que los canarios mejoren sus niveles de renta mediante las bajadas de impuestos, tanto en el tramo autonómico del IRPF como con la supresión de impuestos como el de Sucesiones y se defendió de los años de pactos CC-PP recordando a López Aguilar los dos años de apoyo parlamentario del PSC a CC.
El candidato del Centro Canario, Ignacio González, se movió en el discurso de lo social, prometiendo una ley integral contra la pobreza y una renta básica para los ciudadanos con menos recursos, al tiempo que mostró su oposición a la posibilidad de primar la contratación de canarios y preguntó por ello a Rivero si pretendía sacar a Canarias de España y de la UE.
Con respecto a la inmigración, si tanto Ignacio González como Paulino Rivero propusieron medidas para controlar la población y acusaron al Gobierno del Estado de no controlar el fenómeno, José Manuel Soria y Aguilar se centraron en África -si bien el primero no dejó de calificar de "irresponsable" la política de Madrid en esta materia-. Soria pidió un nuevo "plan Marshall", mientras que Aguilar prometió multiplicar por cuatro las ayudas a la cooperación.
Pero no estuvieron ausentes del debate los trapos sucios. Si en el primero fue uno de los puntos fuertes del candidato socialista, en esta ocasión sus rivales acudieron mejor pertrechados. De esta forma, el candidato del PP, José Manuel Soria, sacó a colación un indulto otorgado por López Aguilar a un compañero de partido acusado por corrupción electoral, mientras que éste le recordó una causa judicial abierta por haber mentido presuntamente ante la comisión de investigación del "caso Eólico" en el Parlamento. Cuando se habló de corrupción en África, el candidato del PSC le espetó que "sería mejor que se ocupara de Telde o Mogán, que le queda más cerca". Frente a esto, Soria dijo que ha sido objeto de "durísimos ataques" para sacarlo de la batalla electoral y añadió que "estoy vivito y coleando" y fortalecido por sus rivales.
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