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Líbano se desangra tras el segundo día de furia con más de 80 muertos

El Ejército libanés bombardeó el campo de refugiados de Naher al Bared con órdenes de "aniquilar" al grupo extremista suní Fatah al Islam. El grupo yihadista amenazó ayer con extender la lucha "fuera de Trípoli", en el norte del país.
22/may/07 01:38
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COLPISA, Jerusalén

"Estamos oyendo un bombardeo salvaje, recibimos ríos de heridos a todas horas, hay casas dentro del campo completamente destruidas". Los angustiados testimonios vía telefónica del jefe del centro médico del campo de refugiados de Naher al-Bared, Fathallah Deeb, eran ayer uno de los pocos hilos a través de los que se filtraba la masacre que, por segunda jornada consecutiva, padecían los 30.000 habitantes del reducto palestino envuelto en los encarnizados combates entre el Ejército y los yihadistas de Fatah al Islam.

La zona, cerrada a los trabajadores humanitarios y los periodistas, trató de abrirse por dos veces a lo largo del día para las ambulancias y los médicos de la Cruz Roja y la ONU. La primera de ellas con éxito, a lo largo de un par de horas de precaria calma en las que pareció que las Fuerzas Armadas habían conseguido doblegar la resistencia del grupo islamista. En la segunda ocasión, por la tarde, el convoy de ayuda tuvo que quedarse en la puerta ante la furia de los choques reanudados que impidieron entrar a asistir a los ciudadanos.

Líbano se desangraba al cierre de esta crónica. Sin que exista un cómputo exacto sobre el número de víctimas, la tragedia desatada en las proximidades de Trípoli, la segunda ciudad mayor de Líbano, superaba ya los 80 muertos en dos días.Y suma y sigue. Las Fuerzas libanesas tienen orden oficial de "aniquilar" a los rebeldes.

Según el ministro de Información, Ghazi Aridi, ya han abatido a varios "líderes clave". Y ayer se emplearon con disparos de obús desde los tanques y el bombardeo de posiciones de Fatah al Islam en Naher al-Bared, que eran contestados con granadas y metralletas por los guerrilleros. Y con desafíos apocalípticos de un portavoz del grupo armado, Abu Salim Taha, que, en vista del cada vez más estrecho cerco al que las tropas están sometiendo al campamento, amenazó ayer con que los yihadistas podrían extender sus ataques "fuera de Trípoli".

"Esto es un asunto de vida o muerte", advirtió, al tiempo que el canal LBC emitía una entrevista con un muftí de la región, Osama al Rifai, en la que sorprendía acusando a esta organización extremista de estar utilizando niños como escudos humanos para salvaguardar sus posiciones.

Secuestrado por su propia debilidad política, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, inició poco más allá que contactos con Amr Musa, secretario general de la Liga Árabe, -que ayer se reunió de urgencia para analizar la situación- y mantuvo un encuentro con el representante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Abas Zaki, que se limitó a prometer que los campos palestinos "no serán la llama que comience una guerra civil".

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