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COMENTARIO INTERNACIONAL ENRIQUE VÁZQUEZ

Kawasmeh tira la toalla

15/may/07 07:27
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LA DIMISIÓN del ministro palestino del Interior, Hani Kawasmeh, era inevitable no porque el orden público había empeorado sin cesar en Gaza hasta bordear el caos, sino porque su persona, sin peso político alguno, y su designación, un mal menor, un arreglo artificioso, la hacían previsible. Funcionario del ministerio sin afiliación política, fue escogido tras interminables negociaciones entre Fatá y Hamás para completar en el último minuto el gobierno de unión nacional que los dos partidos acordaron en La Meca en marzo en lo que fue percibido como un gran éxito político del ejecutivo y la culminación de un esfuerzo conjunto del presidente Abas (Fatá) y del primer ministro Haniyá (Hamás).

Pero ocurrió en seguida lo que temían los mejor informados. Apenas tomó posesión el gobierno, Abas se inventó un Consejo de Seguridad Nacional a cuyo frente puso -o quiso poner, más bien- a Mohamed Dahlan, el antiguo hombre fuerte de los servicios de seguridad en Gaza, adversario temible de Hamás, muy bien visto en Washington y en Israel y que, previamente, había dicho que no estaba interesado en entrar en el gobierno. En efecto, había otros planes para él.

Hamás maniobró para parar la operación que alteraba de hecho la delicada operación de La Meca. Hay que añadir que, entre tanto, los norteamericanos desbloquearon casi veinte millones de dólares para modernizar y pagar la "seguridad presidencial", es decir la tropa de élite y políticamente segura que rodea al presidente palestino y creaban así una policía dentro de otra.

En estas circunstancias, además de la reaparición de los clanes familiares armados y rivales en el control de la economía informal y el contrabando, ¿qué podía hacer Kawasmeh? Ya quiso renunciar hace dos semanas, Hamiyá le disuadió pero no ha podido resistir ahora. Lo peor del asunto, claro está, es que el gobierno en su conjunto pierde credibilidad y refuerza, aparentemente al menos, el argumento israelí de que no hay interlocutor solvente con el que tratar. La posibilidad de una especie de guerra civil se concreta un poco más y si es inevitable no tiene un vencedor claro: Hamás ha hecho un gran esfuerzo por reforzar su milicia y no aceptará que su victoria electoral de enero del año pasado le sea arrebatada por consideraciones políticas generales vinculadas o no al sedicente proceso de paz.

 

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