HAY QUIEN SE NIEGA a admitir que haya dos España, aunque es innegable que cíclicamente una de las dos mitades muere "de la media". Otros opinan que si hubiera dos no estaría en ésta, aunque sea la nación donde resulta más grata la vida cotidiana, que es la que más importa, ya que vivir es algo que se hace día a día hasta el último, donde ya no se nos dará los buenos días a nadie. El debatido problema de España consiste en que es el único país que se pregunta qué es. El presidente de la Generalitat de Cataluña acaba de adelantarnos su opinión: "España no es ya un Estado unitario, sino federal imperfecto". Muchos años antes, Azorín, que no era inferior intelectualmente al señor Montilla, había hablado de la "varia España". Don Antonio Machado entre la de "charanga y pandereta" y la otra, la de la rabia y la idea. Por fortuna, Isabel Pantoja ha venido a aclararnos las cosas.
La tonadillera ha reaparecido en Valladolid, tras ser imputada en la tentacular pesquisa de la 'operación Malaya'. Tiene al último novio entre rejas, como un cante gitano y se cierne sobre ella la posibilidad de que le sea ofrecida una hospitalidad idéntica. Pues bien, 10.000 "fans" acudieron. Un baño de multitudes que para sí quisieran los políticos, incluso los que procuran no mojarse cuando hacen declaraciones. Con tal de verla y comprobar que tiene las ojeras "moraitas de martirio", se han alquilado balcones por un millón de pesetas antiguas, o sea 6.000 euros de ahora. Sus efímeros inquilinos puede que sean los que Antonio Burgos llama, para distinguirlos de otras variedades, "tontos con balcones a la calle". No lo se, pero sé que la España de pandereta sigue vigente y la rabia y la idea ha quedado reducida a la rabia. Los insultos que hacen tan amenas las elecciones han empezado y esto no ha hecho más que comenzar. Ningún partido piensa decepcionarnos.
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