¿Quién no ha escuchado alguna vez esta frase al referirse al Valle de La Orotava y a cómo lo vio el naturalista alemán Alexander von Humboldt y cómo lo vería más de dos siglos después si volviera a vivir? Durante mucho tiempo, múltiples personas críticas con el modelo de desarrollo recurrieron a esta coletilla al contemplar la comarca desde donde se levantó un mirador con el nombre de Humboldt. Para los historiadores quedaba si fue o no ahí donde disfrutó de aquella maravillosa vista; lo verdaderamente importante era el mensaje crítico sobre el urbanismo. Eso sí, el mirador, con placa conmemorativa y bastante vegetación, se convirtió en un símbolo, por más que su mantenimiento no fuera el idóneo. Y hete aquí que al Cabildo se le ocurre una ?mejora?, respaldada por el Ayuntamiento villero. Tras años, una cuantiosa inversión (más de 500.000 euros) y numerosos retrasos, el proyecto recibió continuas críticas por el muro de cerramiento que impedía precisamente la vista y por convertir el mirador en un búnker, lo que hizo que zonas cercanas se consolidaran como miradores alternativos para el pueblo. Después de mucho tiempo sin ser disfrutada, la obra se entregó hace año y medio al consistorio, pero sigue sin usarse y éste es su aspecto actual, para deleite de los amantes del grafiti y de ladrones de losetas. El Cabildo ahora se desentiende y en el ayuntamiento, por lo menos desde el lunes, no se responde.
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