EL DÍA, Tenerife
La asociación nacional para los Derechos del Niño y de la Niña (Prodeni) remitió ayer un escrito a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Canarias en el que pide que suspenda de forma cautelar el internamiento de la niña "Piedad" en un centro de acogida de Gran Canaria hasta que se profundice sobre su estado de salud, tras conocer que la pequeña tuvo que ingresar ayer en un centro hospitalario por haber sufrido dos crisis epilépticas.
Las crisis se produjeron a raíz de que la familia preadoptiva le comunicó el pasado martes que iban a separarse por unos días, pero que la irían a ver, lo que la niña encajó tan mal como para que se le produjera poco después el primer ataque y ayer, el segundo, lo que motivó su ingreso hospitalario.
La niña se encontraba ayer en "estado de postración", y cuando se iba recuperando, según indicó la madre preadoptiva a este periódico, afirmó que "ella no se iba de vacaciones a ningún sitio".
En opinión de Prodeni, la angustia y desazón de la niña, al escuchar tan sólo el anuncio de una breve separación, da la idea del grave perjuicio que tendría para la menor la medida adoptada por los jueces de que ingrese en un centro de menores.
"Es muy grave lo que está sucediendo", valoró en declaraciones a EL DÍA el presidente de Prodeni, José Luis Calvo, quien aclaró que la intervención de la asociación "no es como parte en el proceso, sino en interés de la menor".
Explicó que el hecho de dirigirse a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Canarias es para instar a la suspensión cautelar de la medida de ingreso de la niña en un centro de menores, conforme a los informes médicos de la niña, pues es la Fiscalía del TSJC la que debe pronunciarse cuando tiene conocimiento de hechos que suponen un perjuicio para un niño.
En opinión de José Luis Calvo, lo ocurrido prueba lo que ya se había advertido y predicho en los informes forense y médicos que aportó en su día la madre adoptiva a la Audiencia de Las Palmas, y que alertaban de que "cualquier cambio podía llevarla a un estado de estrés y ansiedad, que podía provocarle crisis epilépticas, y es grave porque son lesiones neurológicas".
Según el presidente de Prodeni, la niña "nunca ha sido escuchada, pero ahora su cuerpo se ha puesto a hablar, y lo ha hecho derrumbándose".
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