KAREN BENCOMO, Tenerife
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife celebró ayer, por primera vez, un juicio por un delito de secuestro, entre otras infracciones. Los hechos sucedieron en 2005 en Radazul cuando, presuntamente, tres jóvenes junto a un menor de edad, accedieron a la casa de la víctima, lo secuestraron durante casi cinco horas, lo maniataron y agredieron brutalmente.
Según el escrito del fiscal, los hechos sucedieron cuando el acusado Mario Ricardo A.B., de 22 años, propuso a los también acusados Ayoze V.D., de 20 años; Aarón S.R., de 22, así como a un menor de edad, ir a la casa de Alexander O.C. y exigirle dinero mediante violencia e intimidación, a lo que accedieron los tres a cambio de un porcentaje del botín, siendo todos conscientes de la situación de inferioridad en que quedaría la víctima ante la intervención concertada de todos ellos.
Para perpetrar el hecho acudieron en al menos tres ocasiones a la vivienda de Alexander, sita en Radazul Bajo, sin encontrar a éste en dicho lugar. Finalmente, el día 28 de diciembre de 2005, el acusado Mario Ricardo, que era amigo de la víctima, lo telefoneó sobre las 17:00 horas diciéndole que sobre las 22:00 horas iría a recoger una plancha de la ropa, pretexto con el que querían asegurarse de que la víctima iba a estar en su casa, como así ocurrió.
Sobre la 22:15 horas de dicho día, los acusados se reunieron en las inmediaciones de un centro comercial de Radazul, llevando Ayoze, Aaron y el menor, según instrucciones que habían recibido de Mario Ricardo, capuchas, guantes de látex, varios cuchillos (uno de ellos de grandes dimensiones) y una pistola de aire comprimido, tras lo cual fueron hasta la referida vivienda momentos antes de las 23:00 horas, donde Mario Ricardo tocó la puerta y Alexander lo dejó entrar, puesto que eran amigos.
Maniatado a una silla
Mario Ricardo entró y dejó la puerta semiabierta para permitir que los otros tres jóvenes accedieran luego al interior de la casa, lo que hicieron una media hora después, cuando Mario y Alexander hablaban en una habitación. Los tres jóvenes entraron con las caras tapadas por las capuchas y con los guantes de látex puestos, todo ello -según el fiscal- con la obvia intención de impedir su identificación, así como portando las armas blancas y la pistola de balines.
Alexander trató de salir corriendo, pero no lo consiguió porque, entre los cuatro, con ánimo de menoscabo físico, le propinaron varios golpes en la cabeza con las pistolas, lo ataron de pies y manos a una silla y lo amordazaron. A continuación, uno de los encapuchados le puso un cuchillo en la garganta, mientras Mario Ricardo le decía: "El problema no es contigo; el problema es con Isidro, que es el de la pasta. Yo no quiero tu dinero, no te quiero robar, lo que quiero es el dinero de Isidro. Queremos 50.000 euros...", exigiéndole que llamase a su empleador, Isidro Jesús M.B., y le hiciera ir con alguna excusa para que ellos pudieran pedirle que les entregara dicha cantidad, diciéndole que si no hacía esa llamada lo matarían. Pero cuando Alexander intentó hacerlo se encontró con que su teléfono móvil se había quedado sin batería, razón por la que no pudo hacer la llamada.
Al no poder conseguir su propósito inicial, Mario Ricardo le exigió a Alexander que le diese el dinero que tuviese porque tenía que marcharse a Venezuela, ofreciéndole éste, dada la situación de riesgo para su vida en la que se encontraba, la posibilidad de conseguirle al día siguiente la cantidad de 19.000 euros, entablándose entre ellos una discusión, pues al acusado le parecía insuficiente. Entre tanto, Ayoze, Aarón y el menor decidieron apoderarse de los objetos de valor que se encontraban en la vivienda.
Cuando los tres encapuchados iban a marcharse de la casa, sobre las 2:00 horas del día 29 de diciembre, Mario Ricardo le pidió a Alexander las llaves de su vehículo y se las dio a los otros tres para que se marchasen del lugar hasta Candelaria con el botín.
Finalmente, Mario Ricardo desató a Alexander pero, cogiendo la pistola y el cuchillo, le exigió que le entregase 2.000 euros, lo que la víctima se vio obligado a hacer. Asimismo, Mario trató de convencer a Alexander de que no llamase a la Policía hasta que él hubiese tomado un avión para huir a Venezuela, vía Madrid, marchándose de la casa sobre las 3:45 horas. Como consecuencia de la agresión, la víctima resultó lesionada con importantes heridas.
Se culpan unos a otros
Durante la vista de ayer, Mario dijo en todo momento que el secuestro lo planeó un joven llamado José Luis -no acusado en el proceso- y que no conocía de nada a los otros acusados. Mientras, los otros dos acusan a Mario Ricardo de planearlo todo y afirman que sí se conocen y que los cuatro agredieron a Alexander.
El fiscal pide un total de 15 años y seis meses de prisión para Mario Ricardo por los delitos de lesiones, secuestro, allanamiento de morada y robo con violencia. Asimismo, para Ayoze y Aarón solicitó, para cada uno de ellos, un total de 14 años por los mismos delitos, lo que suma un total de 43 años y seis meses entre los tres acusados. Las defensas pidieron la libre absolución de sus representados.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD