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Un saludo a las madres, en su día

6/may/07 01:05
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La madre es la más preciosa posesión de la nación; tan preciosa es,

que la sociedad avanza hacia su mayor bienestar cuando protege las funciones de la madre.

Ellen Key

Y en especial, para las que trabajan sin que nadie les ayude, las que se han quedado solas con un niño o dos -o más- porque a sus parejas les pareció demasiada carga.

Un saludo especial para esas madres que lloran en la oscuridad de la noche, evitando así que sus hijos no sepan de qué color son las lágrimas.

Un cariñoso saludo para las madres que reciben las facturas de la luz o del agua con sobresalto; que limpian y dan brillo a los zapatos desgastados del colegio, que empaquetan regalos que no valen dinero, pero que no se encuentran en los grandes almacenes puesto que son los mejores, porque se tejen con hilos del corazón.

Albricias para esas madres que con sacrificio tienen a sus hijos cubiertos de cariño y seguros de su amor.

Especiales saludos para las madres que lloran al ver que sus hijos toman caminos equivocados, veredas torcidas, esas madres que les han dado todo desde que latían en su vientre, esas que son capaces de dar la vida por ellos y que, sin saber por qué, reciben la indiferencia y el vacío de los que tanto aman.

Un dulce poema a las manos de las madres, esas manos hilanderas que arañan el tiempo para que a los suyos no les falte lo necesario. Esas manos que tantas veces nos han levantado en sus brazos como una bandera y nos han sentado sobre la luna de sus cuentos. -Anda hijo, coge esa estrella, y nos repinan sobre de sus hombros y nos adentran en los azules del cielo. Esas manos que nos han enseñado a trazar la señal de la Cruz sobre de nuestra frente; esas manos que nos han llevado por los caminos de la vida resguardándonos del sol, del frío y la cizaña, que nos arropan, nos disculpan, nos perdonan.

¡Madres! Benditas madres de brazos abiertos, que camináis erguidas sin queja ni cansancio. ¡Cómo os parecéis a las cruces de mayo! Este mayo florido, elegido para vosotras, que estalla en multicolores fragancias para dejar en vuestras manos amorosas -flotando entre las flores- los más tiernos besos.

Y cómo olvidarnos de enviar un abrazo a las madres que llevan el corazón desgarrado por la pérdida de un hijo, o de las otras, las que están en el Cielo esperando una oración y un recuerdo?

Le pediremos a la Santísima María, la madre de todas las madres, que podamos ser espejos donde se miren nuestros hijos, que seamos candela de hogar, puerto seguro y santa posada de paz y descanso. Madres, para todas, ¡feliz día!

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