LOS GRANDES PROYECTOS públicos, aquellos que requieren un elevado esfuerzo inversor y pueden ocasionar al ciudadano un trastorno pasajero durante su ejecución, provocan por lo general una controversia que en muchas ocasiones alcanza niveles de acritud ciertamente nada deseables. Son muchos los que, movidos por diferentes razones, las más de las veces ligadas al interés partidario, se muestran renuentes a dar su apoyo a obras que están concebidas para beneficiar a la sociedad y, entonces, hacen de la crítica gratuita un arma con la que intentar desacreditar al autor de la propuesta.
Ocurre que, en todos los casos, cuando esos proyectos se materializan, quienes antes mostraban su oposición aceradamente se convierten en sus más fervientes defensores y pretenden con descaro que se olvide su actitud previa. Un ejemplo de ello, reciente y presente en la mente de todos, ha sido el del tendido de la línea del tranvía en el área metropolitana de nuestra Isla. Muy numerosos han sido los detractores que, tras haberse desgañitado llamando a los tinerfeños a oponerse, se muestran ahora partidarios de este sistema, como si por arte de magia se hubiesen dado cuenta de las virtudes que posee el transporte guiado.
Esa posición nueva para algunos ya la manteníamos otros hace mucho tiempo, cuando iniciamos las gestiones pertinentes para obtener los fondos necesarios, tanto para este proyecto felizmente ya convertido en realidad como para el del tren del Sur. Han transcurrido ya algunos años desde que, no sin esfuerzo, logramos convencer al entonces ministro de Fomento Francisco Alvarez Cascos para que incluyera la línea férrea de Tenerife en el plan estatal de inversiones ferroviarias. Pero, lamentablemente, con la llegada de los socialistas al Gobierno Central el proyecto desapareció de ese programa de actuaciones.
No obstante, no nos arredramos; seguimos empeñados en ello y vamos a conseguirlo porque las gentes de Tenerife así lo merecen. Hace pocos meses visitaron Tenerife los miembros de la Comisión de Fomento del Senado, donde todos los grupos políticos mostraron su reconocimiento y apoyo a estas iniciativas. De esa manera, el Cabildo ha aprobado hace escasas fechas el Plan Territorial Especial de Infraestructuras del Tren del Sur, sin duda un paso muy importante en la consecución de una obra primordial para la Isla. Al igual que sucederá con la línea que discurrirá en el futuro por la vertiente Norte con el fin de que, en su momento, se pueda efectuar el cierre del llamado anillo ferroviario. Ello permitirá que los tinerfeños podamos trasladarnos en apenas algo más de media hora entre puntos tan alejados entre sí como Santiago del Teide y la capital o entre Puerto de la Cruz y el aeropuerto Reina Sofía.
Ese desplazamiento será además en plenas condiciones de comodidad y seguridad. Porque el tren contribuirá a reducir sensiblemente la presencia de vehículos en las carreteras, lo que reduce el riesgo y elimina los atascos. Esto es también lo que ocurre con el tranvía, que compone en coordinación con la guagua y el taxi un sistema de transporte público sostenible que garantiza la movilidad de los ciudadanos. Y eso es calidad de vida, tal y como lo han reconocido hace apenas algo más de un mes los responsables de la Unión Europea, que han acordado apostar de forma decidida por estas fórmulas como las más adecuadas para todos.
Ello nos convierte a los habitantes de esta Isla en adelantados y en un verdadero modelo a seguir por, al menos, quienes se encuentran en nuestro entorno. Estamos en la vía correcta y, desde luego, pretendemos continuar por ella.
* Presidente del Cabildo y
senador por Tenerife
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