COLPISA, Málaga
El presidente del Gobierno parece pretender no eclipsar a los candidatos socialistas en las próximas elecciones. Esa puede ser la explicación a que en su periplo por Málaga evitase los temas de actualidad y cediese todo el protagonismo a los aspirantes de su partido a la alcaldía de la capital andaluza, Marisa Bustinduy, y a la de Marbella, Paulino Plata.
Zapatero sí aprovechó su visita a la Costa del Sol para alertar del riesgo que supone que los poderes municipales promuevan, con fines especulativos, el aprovechamiento privado de los equipamientos de las ciudades. Por eso defendió la inversión del Estado para cubrir las carencias de las arcas municipales y, en lo que a Málaga se refiere, aludió a proyectos como el AVE, la ampliación del aeropuerto, el metro, varias autopistas de peaje o el desdoblamiento de la línea de Cercanías Málaga-Fuengirola, cuyo objetivo es "garantizar las co-nexiones de Málaga con su entorno y, por tanto, su futuro económico".
Zapatero también visitó Marbella para arropar al candidato socialista, Paulino Plata. En la localidad costasoleña analizó la situación que ha atravesado este municipio y abogó por que, con independencia del resultado electoral, "Marbella deje de ser gobernada por el color del dinero".
Antes de iniciar su jornada de trabajo, Zapatero visitó una cafetería, donde desayunó un café con churros ante la curiosidad de cientos de vecinos que no esperaban la visita. Durante más de 20 minutos el presidente permaneció junto a otros miembros del PSOE y departió con los vecinos.
El responsable de la cafetería reconoció "la emoción del barrio" porque "no es normal que un personaje tan importante se acerque por aquí".
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