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JUAN IGNACIO ÁLVAREZ ALBERTO *

Esto no hay quien lo resista

2/may/07 7:34 AM
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LOS BRITÁNICOS, que en temas financieros y económicos nunca han tenido de tontos un pelo, antes al contrario, albergan en su capital uno de los centros financieros más dinámicos y vitales del ancho mundo. Fueron los primeros en rechazar la entrada de su sistema financiero dentro de la moneda única del euro, acusándolos algunos de insolidarios y antieuropeos, pero como con las cosas de comer no se juega, no hacían otra cosa que pasar la bola a otros países que como el nuestro iba a hacer de pardillo y experimentar con algo muy serio, sin darle mayor importancia entonces a que con el tiempo el euro jugaría el papel de una devaluación encubierta, porque la reglas nacionales que alberga cada nación en muchos casos son diametralmente opuestas unas de otras, donde cada una sufre de males endémicos que sin duda se aumentarían de forma incontrolada ante la tabla rasa que suponía el euro.

Cuatro años más tarde nos encontramos con la queja y protesta general de los ciudadanos de nuestro país de que la incorporación al euro supone un empobrecimiento claro en nuestro poder adquisitivo, porque de las cien pesetas que gastábamos en un artículo en 2003, hoy nos cuesta setenta pesetas más como mínimo. Y por tanto hemos perdido un setenta por ciento. Ahora la pregunta es cómo se ha permitido que esto suceda. Cómo se nos intenta engañar diciendo que la economía española va mejor que nunca. Será para cuatro adláteres y acólitos. Es que el señor Solbes, entonces presidente de la Comisión Económica de la Unión Europea e introductor del euro en Europa, no sabía que la escalada de los precios iba a provocar una devaluación encubierta de la entonces peseta que afecta a millones y millones de españoles por una carencia total de control de los precios desde las instituciones europeas y nacionales al ver cómo el valor de nuestro dinero, día a día, disminuye.

Y lo peor de todo es que, encima que hemos perdido un 70% del valor de nuestro dinero en un período de cuatro años, lo que supondría algo más de un quince por ciento anual de inflación real en bienes de consumo, pretendan dejar en la cuneta a quienes, ante la desesperación creada por la inflación encubierta del euro, intentaron revalorizar el dinero que estaban perdiendo anualmente al disminuirse el valor de sus ahorros para muchas fuentes de prosperidad; cayendo en la veda abierta por los especuladores y tiburones oportunistas que se aprovecharon de esta desgracia para hacer creer que colocando el dinero en Afinsa o Fórum Filatélico podrían recuperar el poder adquisitivo perdido.

Esto no hay quien lo resista. Al tener que sufrir a este gobierno de malos copiones y mala administración, que han permitido experimentar con nuestra economía como si de cobayas se tratara, mientras suecos, noruegos y británicos suspiran al ver de la que se han librado.

* Londres

JUAN IGNACIO ÁLVAREZ ALBERTO *