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Querida Patricia:

30/abr/07 07:07
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ME GUSTA LA GENTE como Patricia Hernández, cuya juventud, ganas de vivir e intentos de cambiar el mundo son los ingredientes de un cóctel que puede resultar explosivo, sobre todo si se le añaden unas gotas de vehemencia. Su figura breve y colorista, ampulosa en los modales, irrefrenable en la palabra y vivaz en los movimientos le confieren una identidad que no pasa desapercibida. Tiene la cualidad de llegar al público y, como todos, bien generando simpatías o el rechazo total, pero cuentan, los que de esto saben, que es uno de los valores de la política en estas tierras aunque por una vez se ha equivocado en las formas.

Han sido unas declaraciones acerca de la candidatura del PP al Ayuntamiento de la Villa y Puerto de Garachico, en las que, querida Patricia, has errado, te ha perdido la pasión por la crítica y el viejo defecto de comparar. Ya lo dice el refrán: las comparaciones siempre son odiosas, y no se puede descalificar con tanta libertad cuando los que te rodean están amparados por una Carta Magna, ratificada por el consenso de todas las fuerzas políticas, como elemento aglutinador de voluntades en un Estado de Derecho. No por ser mujer se es proetarra y mucho menos artista de circo; lo femenino no es sinónimo de ilegalidad y, modestamente, creo que las mujeres que concurren en una lista electoral no estén dispuestas a la burla y al escarnio, a cumplir un papel de mero trámite, perdiendo tiempo y quemando su imagen pública con la conciencia de que no van a obtener resultados favorables. Creo que en todas las fuerzas políticas hay mujeres válidas y tú eres un ejemplo de ellas.

Hay que ser respetuosa con el poder legislativo y más cuando se tiene formación en derecho, dejar que este fluya de una manera natural, sin condicionantes y libres interpretaciones, sin crear corrientes de opinión que poco o nada favorezcan el papel a desempeñar por los jueces en un estado demócrata, y mucho menos alardear de "fines publicitarios" o de "instrumentalización de la mujer" cuando de política y credos se trata.

En cierta ocasión leí una frase del mariscal Enrique de la Tour de Auvergne-Bouillon (Turenne) en la que afirmaba que es preciso haber sido derrotado dos o tres veces para poder ser algo, y seguro que el veterano estratega no se equivocaba, basta con analizar el papel que alguno de nuestros políticos juega en estos prolegómenos de los próximos comicios del mes de mayo para darse cuenta de que parecen tentempiés en manos de los públicos. Los tiran al suelo y con una habilidad sorprendente están al día siguiente en la palestra. Los expulsan de un partido político y a la semana han sustituido sus credos por otros ideales. Los que ayer eran enemigos hoy son compañeros de viaje, y la memoria a la que aludían como testigo de sus arengas se ha vuelto tanto o más frágil que el cristal. De manera que si ellos han podido recuperarse de esos infortunios, tú también podrás con una pequeña dosis de humildad, remontar esta notoriedad que me resisto a pensar que es buscada, prefiero creer que ha sido producto de esa juventud y ganas de cambiar el mundo que forman parte del cóctel de tu personalidad.

Las mujeres a lo largo de la historia hemos tenido que ir conquistando valores que nos estaban negados por nuestro sexo, por ello sorprende que en tus manifestaciones hables de féminas que se prestan a ser usadas en política, a engrosar una candidatura de perdedores, subestimando a tus iguales, infravalorando su formación académica, su capacidad de raciocinio, sus ideales, en resumen, haciendo gala de una imprudencia impropia de alguien que ya ha ganado algunas batallas dialécticas y que es senadora por Tenerife.

Con la inteligencia se puede armar un ejército y ganar una batalla sin que queden restos de sangre, basta con tener paciencia, analizar al contrario y ser prudente. Es un ejercicio que cuesta poco, menos que ser ofensivo, pero hay que trabajarlo cada día, recordando siempre que las injurias, como afirmó el poeta y escritor del romanticismo italiano Alessandro Manzini, tienen una gran ventaja sobre los razonamientos: la de ser admitidas sin pruebas por una multitud de lectores. No caigas en este error y haz gala de tu inteligencia.

* Titulada superior universitaria en Relaciones

Institucionales y Protocolo

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