CLAUDIO ANDRADA, S/C de Tenerife
Carmen Rodríguez Wangüemert (Santa Cruz de Tenerife, 1963), colaboradora bisemanal (domingo) de EL DÍA, da clases de Análisis de los Mensajes Informativos en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad de La Laguna. Trabajó en la redacción de Jornada Deportiva, aunque antes estuvo en EL DÍA, en las vacaciones de verano cuando estudiaba. Estando ya en Jornada alcanzó el doctorado y un año y medio después se dedicó por entero a la docencia. Confiesa que le cuesta mucho escribir y que no es nada fácil llenar de los adecuados contenidos su "A estas alturas".
-¿Qué es eso de Análisis de los Mensajes Informativos?
-Pues sería algo más amplio que la redacción periodística, ya que abordamos no sólo la elaboración de textos, sino todas las tareas que debe acometer un informador.
-Cuando deja de trabajar como periodista en activo, ¿siguió colaborando en EL DÍA?
-No, estuve ausente varios años, hasta que regresé como colaboradora hace un par de ellos.
-La visión que transmite en sus "A estas alturas" se aleja del apasionamiento político, ¿no?
-Yo trato de combinar en mis artículos -y no sé si lo consigo- la visión periodística desde una cierta lejanía, y la verdad es que pongo toda la carne en el asador, por lo que sí que son apasionados.
-¿Es casi un abandono de sí misma?
-No, no es abandono. Es una reflexión bastante sujeta. Pretendo hacerla de las cosas que suceden fuera y cómo nos implican interiormente.
-¿Le da miedo la columna?
-No, sino que no soy muy amiga del columnismo. Hasta que no adquirí cierta madurez, de ahí el título genérico de mi colaboración, no me sentía con ganas de hacerlo.
-¿Es costoso, entonces, para usted escribir?
-Sí. Yo no creo en eso de que es fácil escribir. Hasta que no entendí que estaba preparada para contarme cosas a mí misma no lo hice.
-¿O sea, una necesidad personal de sacar algo afuera?
-Bueno, sí. Pero no es la necesidad de que los demás conozcan lo que me preocupa, sino que tengo cosas dentro y me gusta el manejo del lenguaje; ésa es la clave. Es un juego, un baile?
-¿Tiene que ver entonces con lo que enseña en la Universidad?
-Sí. Ése es otro de los objetivos. Se trata también de apostar por la franqueza a la hora de contar a lo que uno se enfrenta.
-¿Cree que se cuida el lenguaje en los periódicos o que somos muy malos escribiendo?
-Yo me niego a considerar eso. Creo que tenemos que atender mejor el lenguaje y entenderlo, pero que ésa es una labor que debe combinarse con el ejercicio diario de una redacción: difícil, pero no imposible. Nunca se sabe en periodismo todo sobre el lenguaje, por lo que es imprescindible seguir formándose.
-¿Cómo ve el panorama actual de los medios de comunicación estatales, con enfrentamientos tan profundos y la percepción de que en cada uno de los dos más importantes -El País y El Mundo- se dibujan dos países radicalmente opuestos?
-Si fuese una discusión ideológica con una cierta carga de profundidad y rigor, me parecería bien. Pero a lo que se está llegando me parece que es a transmitir una falta de credibilidad exigible a la profesión. Pero de todas formas, es lógico que cada uno hable de las cosas de una manera determinada.
-¿Pero no se nota media España por un lado y media por el otro a nivel de información?
-Es reflejo de que existe un peligro: escribir para las fuentes. Y ése sí que es el gran trabajo que tenemos que reformar. La máxima de que todo tiene que ser "objetibable" tiene que ir desapareciendo porque la realidad no es esa.
-¿Y dónde queda entonces la objetividad?
-En el mismo lugar. Sólo son maneras de explicar lo que acontece en una realidad compleja. Y no pasa nada porque el periodista intervenga en el texto interconectando todos los mensajes e interprete.
-Eso de manera teórica, ¿no?
-La teoría va por detrás de lo que va haciendo el periodismo, y avanza en la medida en que la práctica la hace avanzar.
-¿Se mezcla opinión e información?
-No hay problema, mientras no se cometa el peligro de verter la ideología personal del profesional.
-¿Se halagan mucho los oídos de las fuentes?
-Es un exceso de la máxima de cuidar a las fuentes.
-¿Y por dónde se mueve usted ideológicamente?
-Por las altas alturas de la ambigüedad (se ríe). Creo que aquí se debe aplicar lo del desapasionamiento y mantener el equilibrio en donde prevalezca la persona.
-¿Le gustan los deportes?
-No me gustan. Me pongo de los nervios.
-¿Más de costillas y papas?
-Soy de las que le gustan que le hagan de comer (se ríe otra vez).
-¿Tenemos a los políticos que nos merecemos?
-Yo no he dejado de oír toda mi vida que vivimos estupendamente en estas Islas. Lo que sucede es que participamos muy poco y parece que la implicación no es necesaria.
-¿Es buena la especialización periodística?
-Sí, pero no como punto de partida. Es una habilidad, un camino por recorrer que se adquiere desde muchos ámbitos y con el paso del tiempo.
-¿Es imprescindible el reciclaje?
-Absolutamente.
-¿Es necesario el periodismo público?
-El servicio público del periodismo es exigible desde cualquier instancia, tanto pública como privada.
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