EFE, Copenhague
La princesa Mary de Dinamarca abandonó ayer el Hospital del Reino, en Copenhague, donde el sábado dio a luz a su segundo hijo, llevando en brazos a la niña y acompañada por su esposo, el príncipe heredero Federico, e insinuó que no será su último parto.
"Es sólo la segunda vez (que doy a luz)", declaró Mary, quien reconoció que este parto había sido "más fácil" que el primero y aseguró que estaba "llena de energía", aunque no quiso pronunciarse sobre el nombre de la niña.
Mary, Federico y la pequeña abandonaron el hospital, en cuyo exterior los esperaban unas 2.000 personas, entre personal del centro y curiosos, para dirigirse en coche a su residencia en el palacio de Fredensborg, al norte de Copenhague.
Allí les aguardaba el primer hijo de la pareja, el príncipe Christian, de 18 meses, que según Mary ya se refiere a su hermanita como "bebé". En Fredensborg, Mary y Federico, llevando en sus brazos a la niña y a Christian, respectivamente, salieron a saludar a las decenas de daneses que acudieron a felicitarlos.
Mary, de 35 años, cuatro menos que su esposo, ingresó el pasado sábado en el Hospital del Reino, donde dio a luz dos semanas antes de lo previsto.
La niña, tercera en la línea de sucesión al trono tras su padre y su hermano Christian, pesó 3.350 gramos y midió 50 centímetros.
El primer hijo de los príncipes herederos también nació dos semanas antes de lo esperado, el 15 de octubre de 2005. La pequeña es la cuarta nieta de la reina Margarita y el príncipe consorte Enrique, tras sus primos Nicolás, de 7 años, y Félix, de 4, hijos del príncipe Joaquín y la condesa Alejandra, divorciados hace dos años, y de su hermano Christian.
Hacía más de 60 años que en la Casa Real danesa no nacía una princesa, desde que en el año 1946 llegó al mundo Ana María, hermana menor de Margarita y esposa de Constantino de Grecia.
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