R. SÁNCHEZ, S/C de Tenerife
Benito Codina Casals asistió a la segunda edición de la nueva etapa de la entrevista multimedia que organiza el grupo de comunicación EL DÍA con la tranquilidad propia de quien tiene las ideas claras y sabe cómo expresarlas. Apareció sin gafas, con el tiempo justo para saludar a los entrevistadores y pasar por las manos del maquillador. Se sometió al interrogatorio de cuatro veteranos periodistas y difundió sin dificultad su mensaje a través de todos los medios de comunicación conocidos: la prensa, la radio, la televisión e internet. Su discurso rápido, preciso y sin titubeos fue una demostración del dominio de la dialéctica por parte de un técnico formadísimo metido a político, un liberal convencido que no olvida a los más desfavorecidos ni la importancia política y humana de "lo social".
Codina se define como un liberal que rechaza el intervencionismo de la administración y apuesta por el crecimiento y la libertad individual, el fomento de la emprendeduría, la cooperación voluntaria y no impuesta, y la devolución a los individuos y a la sociedad civil de muchas de las tareas que hoy están en manos de los gobiernos. En eso se nota que completó su formación en los Estados Unidos de América. Sin embargo, reserva grandes espacios de su discurso a los mayores, los menores en riesgo o la sanidad pública, elementos que añaden un apellido a su confesión ideológica y que lo convierten en algo parecido a un socioliberal.
El candidato del CCN al Cabildo de Tenerife no es un político al uso debido, sobre todo, a su marcado perfil técnico. Y eso se nota, por ejemplo, en la ausencia de un gran séquito de colaboradores, limitado, al menos en el caso de esta entrevista multimedia, a su asesor en materia de medios de comunicación, Juan Carlos Acosta.
Antes de comenzar la grabación del diálogo, Codina bromeó con todos, compartió confidencias e, incluso, se arrancó con algún chiste rápido y políticamente incorrecto. El ambiente distendido se trasladó al resto de la entrevista, aunque especialmente a sus primeros minutos, en los que Codina Casals, cuyo segundo apellido comparte con el ilustre violonchelista Pau Casals, confesó que de pequeño tocaba fatal la armónica: "Por eso la abandoné y me pasé a la pandereta, sin conseguir ninguna mejora, así que, consecuentemente, me retiré del mundo de la canción".
Después de las bromas, el entrevistado se empleó a fondo en sus respuestas, sin eludir cuestiones ni caer en una de las aficiones preferidas de los políticos: irse por las ramas hasta vagar por los cerros de Úbeda. Empezó sonriente y se marchó satisfecho con una confesión que no hacía falta: "He estado absolutamente relajado, porque he entendido este encuentro más como un diálogo que como una entrevista de tensión".
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