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La jueza devuelve a las dos niñas a la tía paterna, a pesar del maltrato recibido

Ni la alarma que ha causado la grabación hecha pública sobre el trato dispensado por padre y tía a las dos hermanas, que se niegan a vivir con su progenitor, ni la denuncia interpuesta en el juzgado de guardia han servido para que la jueza rectifique su decisión. Tan sólo ha dictado que el padre no las vea durante 20 días.
21/abr/07 07:33
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IOSUNE NIETO, Tenerife

Pasadas las tres y media de la tarde de ayer las niñas, de 12 y 14 años, cuya custodia fue recientemente otorgada al padre por un supuesto incumplimiento del régimen de visitas ha derivado en un auténtico drama para las dos menores, salían del Centro de Acogida Inmediata (CAI) de la Casa Cuna, para volver con su tía paterna, la misma que el día anterior participó junto al progenitor de las niñas en un altercado que ha escandalizado a quienes han podido ver las imágenes servidas por diversos informativos, incluso a nivel nacional.

Sorprendentemente, la jueza del Juzgado de Familia Número 7 de Santa Cruz dictó ayer que, debido al problema evidente de las niñas con su padre, éste no puede verlas en un plazo de 20 días, mientras que insistió en que las niñas fueran devueltas al domicilio de la tía materna.

De nada sirvieron, pues, la alarma social que ha causado el vídeo con las agresiones que sufrieron las niñas ni la denuncia que interpuso ayer la familia materna por los maltratos que sufrieron y que son evidentes en la filmación. Peor aún, el juez de guardia de los Juzgados capitalinos ante el que se interpuso la denuncia se inhibió de adoptar cualquier decisión por considerar que ya hay una jueza, informó una fuente consultada por este periódico.

La desolación era patente ayer en la familia materna de las niñas, que tuvo que asistir impotente, aunque la madre en la distancia de su casa porque la jueza le ha prohibido ver a sus hijas en tres meses y un hermano de está, a la imagen de la partida de las dos niñas en un todoterreno con las lunas tintadas, acompañadas de Policía Judicial, junto a otro auto con la abogada paterna y otra persona sin identificar.

Esta presencia desató la indignación del tío materno de las niñas que no podía dar crédito a la decisión judicial, tras lo ocurrido el día anterior en que el padre y tía paterna de las niñas forzaban a las dos chicas a entrar en el domicilio de ésta, incluso tirándoles de los pelos a una de ellas, entre los chillidos de las menores y los gritos de ciudadanos que censuraban con insultos al progenitor.

De hecho, el tío (materno) de las niñas no pudo evitar echarse a llorar de impotencia y de rabia, tal es así que en algún momento pensó que iba a poder evitar que las niñas abandonaran el lugar, aunque sólo les pudo gritar "¡fuerza, estamos con ustedes!".

Esa posibilidad de oponerse a la salida de sus sobrinas quedó zanjado con sólo una llamada a la Policía Nacional, que hizo acto de presencia para facilitar un corredor de salida de los dos vehículos y de las niñas entre los muchos medios apostados allí.

El tío materno de las pequeñas dijo a los periodistas apostados en la Casa Cuna sobre el progenitor que "abusó de ellas y las agredió y no las puede ver en 20 días y mi hermana no las puede ver en tres meses". Asimismo, aprovechó para hacer un "llamamiento" a la juez del Juzgado Número 7, María Dolores Aguilar Zoilo, "que supongo que no es madre, que espero que sepa lo que está haciendo, porque yo no sé cómo se puede tratar de esta manera a unas niñas que están sufriendo, que están en situación de riesgo y que lo están pasando francamente mal".

"Yo pensaba que la justicia era justa -dijo en otro momento-, y creo que esto no tiene sentido. Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y un mínimo de sentido común sabe que esto no es justo. Y esto ya es demasiado".

Sobre el estado psicológico de las niñas subrayó, visiblemente emocionado, que "llegaron con un estado de ansiedad muy grande, pero son unas niñas absolutamente extraordinarias y muy, muy fuertes, porque llevan mucho tiempo sufriendo".

Por su parte, un portavoz de la familia materna lamentaba ayer, en declaraciones a este periódico, "que se pueda maltratar a unas menores y no ocurrir nada", y advertía de que si eso sucedió en la vía pública "qué podrá pasar cuando nadie los ve".

Aclaró sobre el supuesto incumplimiento de las visitas que, cuando el padre iba a recoger a sus hijas, "tocaba el timbre y se metía en el coche. Las niñas iban, hablaban con él y le decían si querían ir o no, o él mismo les preguntaba si querían ir o no, lo que generaba después montones de denuncias".

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