Tenerife Norte
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EL ESCOBAZO E. DOMÍNGUEZ

¿Existe la felicidad política?

17/abr/07 02:01
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NO COMPARTO la felicidad política de los políticos, y menos ahora cuando todos salen al ruedo en busca del voto. ¿Razones? Pueden haber un montón, sin ninguna duda, y en la prensa vemos cómo cada día no faltan los correspondientes faldones publicitarios con mensajes pueblerinos en busca de la confianza ciudadana, pero el pueblo, que ya va madurando en democracia, sabe perfectamente quiénes son las gentes que valen. Lo peor del caso es que, al haber listas cerradas, tengamos que votar por aquellos que nunca han movido un ladrillo. Sin embargo, hay personas que se merecen nuestro voto, pero al no existir listas abiertas para elegir a los más idóneos, es posible que muchos votantes se retengan.

Y viendo el panorama político cómo se presenta, me lo tendría que pensar muy despacio antes de emitir un voto por quienes están al frente del Ayuntamiento de Los Realejos. Ahora parece que los "monaguillos" de CC se preocupan por esta tierra; antes nunca lo habían hecho, ni siquiera cuando estaban en la oposición. Pero, de la noche a la mañana, y a sabiendas de que el electorado premia y castiga en las urnas, quieren interesarse por el casco histórico y darle "un baño" a San Agustín, núcleo que también viene sufriendo desde hace mucho tiempo la desmedida lealtad política desde la administración municipal. Esta clase de elementos que piensan más en que finalice el mes para cobrar su nómina sustancial que en los problemas del municipio, deben dedicarse a otros menesteres. La política no les va. No es su fuerte, porque la credibilidad perdida se nota y les será muy difícil poderla lograr cuando vemos la paralización a la que han sometido este municipio desde que llegaron a la Alcaldía.

Y lo peor, lo que más nos entristece es que la voz del pueblo o de sus habitantes no cuenta, precisamente cuando no la quieren oír. Sólo servimos para acudir a las urnas. ¡Cómo nos tratan! Y, para colmo, ahora, convertidos en limosneros, nos piden el voto. ¡Es que no tienen vergüenza ni la conocen!, ni se sonrojan. Y ellos tan campantes... ¡qué pena de pueblo!, y qué pena que haya sido dominado por unos señores que habrá que enseñarles a ser buenos políticos, porque, de momento, y visto lo que hay, los señores de CC ni son políticos ni saben hacer política. Y de ellos es la culpa de que Los Realejos sea hoy un pueblo que lleva cuatro años anclado en el pasado, como en los tiempos más difíciles, a pesar de las tonterías y promesas de las que tanto habla el alcalde.

No nos dejemos seducir por falsos "predicadores" y sus nefastos mensajes; seamos capaces de asumir nuestra responsabilidad poniendo en buenas manos el destino de nuestro municipio. No caigamos en más torpezas como las vistas hasta ahora. En estos cuatro años hemos aprendido a no volver a tropezar en la misma piedra. Ya el poco pescado que quedaba por vender se vendió, y muchos se quedaron con el gusto amargo en los labios. Si no, que se lo pregunten a los vecinos de Icod el Alto y La Cruz Santa, donde a don Oswaldo Amaro Luis le dieron la alcaldía. Ahora y después de tantos desengaños y falsas promesas, los vecinos de ambos barrios se lo tendrán que pensar antes de acudir a las urnas. El comentario de rigor está en la calle.

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