EFE, Madrid
Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico que interceptaron a Jamal Ahmidan, "El Chino", cuando viajaba por la carretera de Burgos, admitieron ayer que sospecharon de él por su actitud y los enseres que transportaba -cuchillos y ropa supuestamente robada- pero que no lo consideraron motivo suficiente para detenerle.
Así lo manifestaron los dos guardias civiles, destinados en el puesto de Buitrago de Lozoya (Madrid), en la jornada de ayer del juicio por el 11-M, quienes explicaron que en la madrugada del 5 de diciembre de 2003 observaron un vehículo marca BMW estacionado en un área para camiones y que un hombre estaba intentando empujarlo.
Al acercarse a él le pidieron su documentación y el hombre, que estaba con "mucho nerviosismo", según los testigos, les mostró una "carta verde belga" a nombre de Youssef Ben Salah, y uno de los agentes recordó que le preguntó si había pasado ese día por esa carretera, la N-I, "porque me sonaba su cara" de haberle parado por la mañana.
"En estado muy chulo me dijo que no", declaró el testigo, que añadió que les espetó: "Racistas, os vais a enterar", y señaló que "El Chino", quien llevaba un fajo de billetes de 50 euros junto con su documentación, les apuntó que venía de Bilbao de ver a su hermana, aunque no supo precisar la dirección exacta de la mujer.
A continuación registraron el vehículo y en su interior hallaron "cuchillos y navajas", una "maza artesana", "de las que hacen daño", apuntó uno de los testigos, y una maleta con ropa que llevaba las etiquetas y las alarmas de unos grandes almacenes, lo que les hizo sospechar que se trataba de mercancía robada. Los agentes lo multaron por portar armas, y al ser preguntados por los letrados si no pensaron en detenerle, ambos subrayaron que no les pareció que fuera motivo suficiente y, además dijeron que había que hacer las averiguaciones pertinentes y "a esas horas no procedía".
Al día siguiente, una grúa de un taller de Buitrago de Lozoya llevó a "El Chino" y a su vehículo, que estaba estacionado en el área de camiones porque no arrancaba, hasta la dirección que éste había indicado a los agentes en la denuncia, que, según recordaron, estaba en la zona de Vallecas o Lavapiés.
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