... A medida que se acerca el 27 de mayo, los candidatos, no todos, van dejando a un lado sus cuitas personales y empiezan a poner sobre la mesa los programas que pretenden llevar a cabo en el caso de contar con el respaldo suficiente para gobernar. Hay que agradecérselo, pues aunque sea en forma de píldoras, los compromisos que dicen asumir permiten al potencial votante hacerse una idea de lo que le espera si uno u otro partido político alcanza el poder. No todos han optado por este camino, pues todavía existen algunos que prefieren pasar por encima de los problemas que afectan a los ciudadanos para centrarse en los propios. Sin embargo, es preciso advertir de que se pueden hacer muchas promesas y después no cumplir ninguna o sólo unas pocas. Es más, da la sensación de que determinados políticos se han tomado los comicios como si estuvieran en un concurso que premia al que más cantidad de palabras enuncie en el menor tiempo posible -algo parecido al famoso "Un, dos, tres..."-, sin tener en cuenta que delante no está Kiko Ledgard para contabilizarlas, sino una población que demanda respuestas a las incógnitas que cada día se le presentan. Intencionadamente o no -tal vez deberían pasar por un polígrafo para descubrirlo-, lo cierto es que hay casos muy llamativos, sobre todo porque sus partidos ostentan en estos momentos el poder o ellos mismos desempeñan labores de gobierno y entre lo que dicen y lo que hacen media un abismo.
... Tal vez sería cuestión de exigir a los candidatos que acompañen sus promesas de la correspondiente ficha financiera para saber realmente de lo que están hablando, pues es muy fácil ofrecer miles de viviendas, subvenciones o ayudas a las más diversas actividades, o mejoras en distintos sectores sin entrar a valorar su verdadero coste. Los Reyes Magos pasaron por Canarias hace varios meses y, de momento, no se les espera hasta dentro de otros tantos, por lo que no vale disfrazarse de tales. En España, en general, y en las Islas, en particular, estamos escarmentados de tanto compromiso que después no sirve para nada. Bueno, miento, sí tiene una utilidad. Sólo una. Que el político de turno se saque la correspondiente fotografía y la venda como un éxito.
... Harán bien todos aquellos que tengan intención de votar y no hayan sucumbido todavía al discurso fácil de los candidatos, en repasar tranquilamente lo que están ofreciendo. Sobre todo si llevan años gobernando y todavía no lo han puesto en práctica, pues es muy sencillo anunciar un paquete de medidas que va a terminar en un santiamén con las listas de espera, la inseguridad ciudadana, el fracaso escolar, las estrecheces a fin de mes, el sobrecoste de vivir en una isla no capitalina y mil cosas más sin explicar convenientemente cómo y con qué fondos. Porque claro, una vez elegidos siempre queda el recurso de culpar al resto de los mortales de que no se den las condiciones precisas para cumplir lo prometido.
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