ES LA HORA CRUCIAL para el Archipiélago, es el momento del despegue de la mayor y principal de las islas, del verdadero motor de una Comunidad Autónoma que gana peso en el contexto nacional y que incrementa, día a día, sus índices económicos y de desarrollo, aunque, lógicamente, queda mucho por avanzar.
Durante décadas, los tinerfeños hemos tenido que aguantar las rabietas de los canariones, que no soportaban la supremacía natural y política de Tenerife y su provincia. Para reprimirla, para contenerla, maquinaron una estrategia de acoso y derribo consistente en sustraer todas las riquezas de Tenerife, las sedes institucionales, las oficinas principales de las grandes empresas, e incluso de los medios de comunicación. Además, con la permisividad de muy altas autoridades tinerfeñas, más pendientes de conservar sus votos que de la defensa de los intereses de los contribuyentes, y con el apoyo incondicional de las televisiones públicas españolas y de la autonómica canaria, los dirigentes políticos canariones, las fuerzas vivas de la isla redonda, el Sanedrín, pusieron en marcha una campaña de encumbramiento para demostrar al mundo entero que la única isla canaria existente es la amarilla, aunque sea la tercera en extensión e importancia. O la cuarta, o la quinta, porque Fuerteventura y Lanzarote se le están equiparando y la superan ya en muchos aspectos.
No les tembló la mano ni les importó la dignidad para convencer al dictador General Primo de Rivera de la necesidad de fulminar a la provincia única y, por tanto, la capitalidad única de Canarias, que radicaba en Tenerife; y no dudaron, ya en democracia, a la hora de expoliar nuestra Universidad lagunera, el primer centro docente e investigador del Archipiélago, para fundar otra, con más medios y financiación y mejores instalaciones, en "laspalmasdegrancanaria".
Los canariones activaron todos los resortes para que los sucesivos gobiernos autonómicos beneficiaran sin vergüenza a Las Palmas. Así, se levantaron modernas instalaciones sanitarias, macrohospitales, para que la población oriental estuviera mejor atendida que la occidental y con el dinero de todos los canarios; construyeron verdaderas obras de ingeniería, excelentes infraestructuras, puentes colgantes, autopistas, túneles..., con el fin de mejorar las comunicaciones, e idearon puertos industriales mientras en Tenerife el falso ecologismo ?a saber con qué dinero? evitaba el desarrollo de la principal Isla del Archipiélago. En fin, quisieron erigir a Las Palmas en la capital única de las Afortunadas y a Canaria, la tercera isla, en el eje fundamental de Canarias.
Insistimos, en muchos casos con la complicidad de tinerfeños traidores que han dado la espalda al pueblo que les amamantó.
Por estas y otras tantas razones, en las páginas especiales que iniciamos el martes pasado con motivo de las elecciones del 27 de mayo, hemos añadido una frase muy clara: "La hora de Tenerife". Porque ha llegado el momento de despertar, de desperezarse y de comenzar a trabajar por el progreso de nuestra tierra tinerfeña y canaria. Es la hora de Tenerife y de que los tinerfeños escojan la mejor papeleta electoral, con los mejores nombres, donde no aparezcan hombres y mujeres que han dejado estancada a la Isla, y los que presumimos que van a continuar esa maldita labor. Hay que dar a Tenerife el impulso definitivo y parar las patas a Las Palmas. Qué lástima que las listas electorales sean cerradas y nos impidan el ejercicio de la verdadera libertad que implica la democracia. Pero elijamos lo mejor y no apoyemos a los procanariones convictos de Tenerife.
*********
AL MARGEN de los programas electorales que ofrezcan los partidos políticos ?todavía hay mucha promesa sin cumplir?, el despertar de Tenerife debe basarse en la verdad. Y la verdad es que en el Estatuto de Autonomía Tenerife debe figurar en primer lugar en la relación de islas y alta, grande y enorme en el escudo oficial que, de forma imperdonable, ha modificado el Gobierno y el Parlamento para fortalecer a Canaria y humillar a Tenerife. Estos dos motivos, más el injusto "gran" que adorna a Canaria, la tercera isla, impiden e impedirán la unidad y la convivencia de los canarios, y seguirá avivando el pleito insular.
La cartografía, como demostramos en esta página con la reproducción de otro mapa más, no engaña: Canaria no debe llevar el epíteto "gran". En la antigüedad, ciertos autores confundieron la descripción del Archipiélago y se fueron contagiando de generación en generación. Ocurrió porque los normandos Gadifer de La Salle y Jean de Béthéncourt se referían a Canaria como la única isla "grande" conocida hasta la fecha ?aún no se había conquistado Tenerife?, y sucedió posteriormente con escritores e historiadores como Juan Núñez de la Peña, Antonio de Viana, Abreu y Galindo o Viera y Clavijo, que cada uno seguía la trayectoria del anterior con el "grande" como "gran" y así se formó la bola y con "G" como gentilicio la calificaron de grande e importante. Eran ilustres escritores, pero almacenaban una inmensa ignorancia física, geográfica y gramatical, ya que confundían el nombre propio "Gran" con el adjetivo calificativo "grande", repetimos. Y una confusión no debe ni puede ser la base de una existencia que encierra falsedad. Y menos en estos momentos que vivimos, en los que se pretende unidad y armonía.
Hay que imaginar lo ocurrido en la antigüedad, cuando Ptolomeo pensó que la Tierra estaba inmóvil y ocupaba el centro del Universo ?teoría geocéntrica?, y que el sol, la luna, los planetas y las estrellas giraban a su alrededor. Pero llegó el sabio polaco Copérnico y dio a conocer su teoría heliocéntrica, en la que se demostraba que los movimientos celestes son uniformes, eternos y circulares; que el centro del universo se encuentra cerca del Sol, y que la Tierra tiene tres movimientos: la rotación diaria, la revolución anual, y la inclinación anual de su axis.
Citamos lo anterior como elemento comparativo de lo que ocurre con la tercera isla, hasta que se ha descubierto, mejor, se ha puesto en evidencia, la superchería del "gran". Los canariones, pues, están felices, alimentándose de su gran falacia. Y eso lo siguen tolerando los "altos" políticos en la actualidad. Pero luego dirán que quieren unidad, igualdad y solidaridad. ¡Y un jamón!
Que se rectifique el Estatuto de Autonomía en las Cortes Generales y que Canarias y su futuro se sustenten en la verdad, no en la patraña, el embuste y la rapacidad.
*********
NOS HEMOS REFERIDO a las televisiones públicas canarias y profundizamos en ello. TVE-Canarias en Tenerife ha muerto. Y no crean los lectores que produce alegría alguna en EL DÍA comprobar que lo que vaticinábamos hace un tiempo se cumple con rigurosidad: Las Palmas se queda con los pocos muebles que le han dejado al desmantelado ente público en las Islas. Y no se explica, ni nos explican quienes deben, la razón de por qué se mantiene un único programa de producción propia en aquella isla y los que se producían aquí, como "Tenderete", emigran a la "autonómica", y otros como "La Luchada" ?responsable del sostenimiento del vernáculo deporte? no interesan a este otro ente público autonómico, se dejen de emitir y producir el "Canarias Semanal", "Telecanarias 2", "Los Titirimúsicos" ?que interesa al temático ClanTVE y parece que será lo único que se escape?, "Memoria de nuestras Islas", etcétera.
La realidad del presagio, sustentado en datos que ya se anticipaban entonces como la desatención al centro de Tenerife, traen estas alarmantes y parece que irreversibles certezas: Tenerife se queda como una mera unidad informativa al servicio del "Telecanarias 1", cocinado en Las Palmas y al servicio de esta isla, con cada vez menos contenidos informativos de las Islas Occidentales. Algo normal si se comprueba que la totalidad de los cargos directivos de TVE-Canarias ?que sigue sustentada con el dinero de todos? tienen su domicilio en la redonda.
Y para remate de este asunto, la nada clara situación de los trabajadores de Tenerife, que siguen deambulando en las instalaciones y que no tienen la certeza de qué van a hacer al día siguiente, y ni siquiera si harán algo. La ausencia de planificación de lo que hará la productora creada tras la aplicación del ERE los coloca al borde de la locura o la holgazanería, dependiendo de la profesionalidad y el respeto al puesto de trabajo que tenga cada cual. Al final, ni Canal América, ni Canal Turismo, ni Canal África, aunque sí que supera la prueba de la rapiña "Ven y quédate", en Las Palmas, claro está.
Sólo faltan por enterrar los cadáveres de los programas que parece que Televisión Canaria no quiere asumir, olvidándose del obligado servicio público tanto TVE-C como la heredera. Al final, entre todos la mataron y sólo en Tenerife murió. Eso sí, les otorgaron, sin rubor alguno, el Premio Canarias de Comunicación. Bonito premio. Más bien, un epitafio, como han dicho los sindicatos y reafirmamos nosotros.
*** *** ***
Recomendamos sobre este asunto de la "grandeza" la lectura del artículo de nuestro destacado colaborador Antonio Cubillo Ferreira que publicamos en la página 41.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD