COLPISA, Madrid
España sigue estando en el punto de mira del terrorismo islámico. El Gobierno lo asume, pero sostiene que no hay razones para trasladar a los ciudadanos la desazón de un peligro inminente. El Ministerio del Interior ha dado ya instrucciones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que refuercen la vigilancia y las tareas de información en seis provincias andaluzas -Cádiz, Almería, Alicante y, especialmente, Málaga, Ceuta y Melilla- a fin de evitar que sean atacadas.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, reclamó, sin embargo, serenidad porque existe una prevención permanente. "¿Alarmismo? No; ¿realismo? Sí; ¿miedo? Ninguno; ¿precauciones? Todas", subrayó.
Los atentados perpetrados esta misma semana en Casablanca y Argel por la organización Al Qaeda en los Países del Magreb y, sobre todo, el hecho de que este grupo prometiera en su reivindicación no descansar hasta "liberar la tierra del Islam desde Jerusalén hasta Al Andalus" ha centrado todos los focos en las localidades del sur de España más próximas a Marruecos.
A pesar de que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, negó el pasado miércoles que hubiera crecido el riesgo y que se hubieran aumentado las Fuerzas de Seguridad, fuentes de la Policía Nacional confirmaron que han recibido órdenes para activar el nivel dos de alerta (en una escala de tres) ante el riesgo de que puedan producirse atentados.
El nivel de alerta activado implica la movilización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para vigilar y proteger los lugares de alta concentración de personas, tales como las grandes superficies comerciales, las grandes infraestructuras de transportes, los acontecimientos deportivos y las áreas o edificios emblemáticos de las ciudades en las que puede darse una afluencia masiva de personas.
También se reforzará la protección de otros objetivos estratégicos para el funcionamiento de la actividad ciudadana, entre ellos los relacionados con el sector energético, los centros de abastecimiento de hidrocarburos, las plantas de re-gasificación y los centros de comunicaciones.
La "número dos" del Ejecutivo restó hierro al asunto y justificó la medida en el deber de estar prevenidos. "Ni se puede ni se debe bajar la guardia en ningún momento; nunca se ha hecho", garantizó.
El Gobierno asume que "en cualquier parte del mundo los ciudadanos pueden ser objeto de un ataque terrorista ", de lo que se trata, según su criterio, es de trabajar para "tener los mejores medios y los recursos más adecuados para prevenirlos", insistió. Fernández de la Vega trató así de ofrecer tranquilidad a la opinión pública y eludió concretar si, tras la amenaza lanzada por Al Qaeda, la preocupación en el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero es mayor que hace unos meses. "El Gobierno no hace ni ha hecho nunca declaraciones sobre temas relacionados con la seguridad; simplemente se dedica a trabajar para garantizarla", remarcó.
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