Jornada Deportiva
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SÁBADO, 14 DE ABRIL DE 2007
EL CHASNERO JOSÉ MANUEL PITTI

El padrino

AUNQUE debo reconocer que el incremento de los precios en Canarias hasta un 0,5 por ciento preocupa a los isleños - fundamentalmente, por cierto, a nosotros, los pringados-, e incluso dando la importancia justa al legítimo acojono de nuestros paisanos de Barrio Nuevo por la irrupción de un grupo incontrolado de garrapatas, no cabe duda que el gran debate de estas fechas se relaciona con la disquisición -de enorme calado social, económico, político, y, sobre todo, cultural- de la renovación de Juan Martínez Cayuco como entrenador del Club Deportivo Tenerife.

En la primera parte del análisis, no debemos perder de vista que, en su momento, tras la destitución de Nardy Krauss, mi admirado Cayuco vino recomendado, apadrinado y patrocinado por el director anticonceptivo de la entidad, Alfonso Serrano Alfonsín, quien, en la apariencia y a pesar de sus innumerables tranques, es, por la gracia del gerente JuanAmadator, un personaje misteriosamente omnipotente. Recordando la forma y manera en la que destituyó a Nardy Krauss, desde un sepelio y a través de un teléfono móvil, y teniendo en cuenta que le había renovado su confianza al alemán una semana antes, per secula seculorum, no cabe duda que el actual entrenador puede estar perfectamente tranquilo, porque -desde que Alfonsín proponga su renovación, y, en cuanto gusta de estos enredos, porque se lo pasa pipa con maquiavelismos, audacias y cabronadas del género- Juan Martínez Cayuco tendrá que salir por patas de la Isla.

Debo deducir, por cierto, con el máximo respeto para Demie More, que en Hollywood también hay mucho borrachín, porque, sinceramente, siendo nuestro director dispositivo tan joven, enérgico, actor y embustero, no se comprende por qué el director de "El Padrino" fue tan sectario en la adjudicación del papel de actor principal, y, en lugar de redondear su superproducción con los grandiosos defectos especiales de Alfonso Serrano Alfonsín, el ignorante de Francis Ford Coppola optó por bobilines como Marlon Brando o el mismo Al Pacino.

Al margen la opinión -o la traición- de nuestro insigne director intransitivo, el susodicho Alfonso Serrano Toblerone (o Cornetone, no estoy seguro), supongo que el presidente, Miguel Concepción, mi entrañable Dr.Tanausú, y el Consejo tendrán que hacer sus valoración, siempre con la delicadeza debida para evitar el encochinamiento del lobby Alfonsín-Amadator. Y, al respecto del trabajo de Juan Martínez Cayuco, la valoración del presidente y el Consejo, me imagino, será buena, porque, con él, nuestro Tenerife, ha obtenido prácticamente los puntos necesarios para sobrevivir en esta Segunda División.

Asunto distinto es que, como parece probable y cumplido más que satisfactoriamente el ritual de la segunda temporada de la Era Tanausú, Miguel Concepción -a quien todos podemos ver como un hombre absolutamente ambicioso- se proponga construir, para el ejercicio 2007-2008, un equipo superior, competitivo y aspirante, una especie de Valladolid Two, en cuyo caso se hará necesario un entrenador facultado para dirigir victorias, sin mosca, en los domicilios peninsulares. Es la parte del perfil que -a la espera de algún milagrito del Niño Jesús- no reúne el susodicho Juan Martínez Cayuco, entre otras razones porque, como el cabezón que lo antecedió, se empeñó en adjudicar la misión goleadora a Raúl Sánchez, sabiendo que -astigmatismos, hipermetropías y presbicias al margen- éste no gusta de golear y ofender los nobles sentimientos de los porteros adversarios.

Al respecto de Raúl, por cierto, ya saben que anda preferentemente mosqueado, a causa de la declaración del presidente Miguel Concepción, que ni siquiera lo llamó tronco, sino que apenas lo señaló dulcemente como "decepción". La vida de presidente es dura, sobre todo la del presidente filantrópico, como es el caso, porque ya es grande que un empresario como Miguel ejerza la misericordia -rascándose su propio bolsillo-, extraiga unos duros de sus beneficios del piche, y, después de pagar una obra tan inerte e improductiva -un pack lamentable de remates desrabonados- a precio de oro, aún se le niegue el derecho a llamar por cualesquiera de sus nombres (taburnaque, patoso, paquete, bubango, llorón o fatiga) a tan mimoso damnificado.

Me queda la duda de Juan Martínez Cayuco, porque creo que -superando ese defecto de dar del cuerpo en los estadios peninsulares- tiene personalidad, entidad, carisma y conocimiento para liderar un buen proyecto; el cual, por cierto, siendo bueno como se pretende, ha de excluir a personajes como nuestro director intempestivo, Alfonso Marlon Brando, y a arietes tan desafinados como el susodicho Raúl Sánchez, quien, por cierto, me recuerda a aquellos infaustos bombarderos yankyes, los cuales, en el comienzo del ataque a Afganistán, apuntaban objetivos militares y siempre destruían objetivos civiles. No quiero desagerar, pero yo no me ubicaría en Gol ni en Herradura, porque -siendo que Raúl no tiene una gran puntería- vaiga usted a saber si (involuntariamente, claro) se le escapa un balonazo y produce un homicidio sin necesidad ninguna.

chasnero045@hotmail.com

 

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