aunque parezca que Doña Josefa se hace la santa con los términos cuando le hablo, ejemplo, del sashimi, y que se queda tan pancha con eso de que su difunto también manejaba el jeep michubichi para la finca; aunque si le pregunto soslayo qué es una pacojet, y ella, ni corta ni perezosa, responde que la vespino del hijo de Doña Virtudes cuesta arriba; es más, si se le interroga de lo que es la roner, la buena señora estimará risueña que el ronroneo del gato Micifú; aún así, esta buena cristiana no me la da con queso, que yo sé perfectamente que sabe más que Briham y que me permite florituras vacuas de moderneces de la cocina vanguardista.
Porque a la buena señora, que de cocina sabe lo que sabe, la he pillado más que interesada en las revistas que le paso y, la muy pícara, se sabe de "pe" a "pa" quién es Sergi Arola (para no saber quién es, que él ya se encarga), Aduriz o la mismísima Luisa Valazza, a quien conoció en persona en una escapadita a Italia invitada por David Toscano y Montse. Que hay que ver lo encantada que quedó con la tía Adri, pero eso es asunto de tratar otra semana, para relatar en la montaña alpina se repitió plato de polenta con peperonata y carne de asno al vino tinto.
Bueno, a lo que íbamos, que nuestra buena señora es más transigente conmigo que con el propio Micifú, y que se echa unas risitas cuando es ella la que me pregunta si sé que el ajoahogado o la tafeña, y yo en treintaytrés, porque ni idea, oiga, que muchas veces quedo en que del mortero sale mojo de cilantro.
En fin, pero que tanto preámbulo viene a cuento porque Doña Josefa, sin tanta ínfula como servidor cuando menciona al Adriá, se marcó el recordatorio de una gozada que leyó de José H. Chela sobre las particularidades coquinarias de Lanzarote, que me dejó loco. Memorizaba de la sapiencia del periodista la santa cristiana, devota del Señor de la Cañita, que en Arrecife de principios de siglo pasado había un local donde se preparaban los mejores churros de pescado del Archipiélago, "que la pesca era asombrosamente pródiga, el vino de malvasía acababa, como quien dice, de empezar su andadura en la Isla y el personal campesino vivía mayormente de leche de cabra y de higos porretas". Para anécdota sabrosa, la del cura catalán en Femés, "sabio y bondadoso, enraizado ya en la población, famoso por su manera de preparar el cordero. Todos los personajes de la sociedad conejera hacían lo imposible por ser invitados a la casa del párroco cuando lo elaboraba. Pero, no se ha conservado la legendaria receta del religioso". Pena
Notas que rescata la doña, por cierto, de mucha, pero mucha utilidad.
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