Santa Cruz de Tenerife
A FONDO ROGERA VUELTAS CON LA LEY DE RESIDENCIA

Se puede controlar el incremento poblacional

La UE ha aceptado en Alemania una moratoria a trabajadores polacos, y en las Islas Feroe hace mucho que hay restricciones a la residencia
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14/abr/07 2:21 AM
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Paulino Rivero, candidato nacionalista a la Presidencia del Gobierno de Canarias, ha vuelto a incluir en su programa electoral la necesidad de establecer mecanismos especiales para controlar el fuerte incremento poblacional del Archipiélago.

Rivero ha dejado claro que si gobierna -lo pone en condicional, no como otros-, va a trabajar duro para que Canarias no siga creciendo y se pongan en marcha medidas restrictivas a la entrada de personas foráneas como las que existen en otros lugares de la Unión Europea y del resto del mundo.

En efecto, la UE ha aceptado que en Alemania haya una moratoria a trabajadores polacos, y en regiones como las Islas Feroe, las del Canal o Luxemburgo hace mucho que hay restricciones a la residencia, por lo que no resultaría extraño que se pudieran aplicar en un territorio limitado y frágil como el de estas Islas alejadas del Continente. No significa, por supuesto, saltarse a la torera los acuerdos de Schengen para la libre circulación de trabajadores, sino de idear una moratoria específica que contenga ciertos recortes o establezca algunas condiciones. Se puede hacer y se debe hacer. Es la única manera de frenar el desarrollo de las infraestructuras y de impedir que los habitantes de Canarias salgan perjudicados.

En todo caso, jamás debe entenderse como una cuestión de racismo ni de xenofobia, sino como un modo de evitar la superpoblación en las Islas, un incremento cifrado en unas 50.000 personas al año que rebosan nuestra capacidad de carga.

Canarias necesita llevar a cabo ese control del crecimiento poblacional y precisa, como consecuencia de ello, primar a las empresas canarias a cambio de que contraten mano de obra local.

A nadie se le ocurriría pensar que los australianos son racistas o xenófobos. Sin embargo, para poder entrar en ese país, casi un continente, es necesario portar permiso de trabajo previo, que sólo se obtiene tras demostrar una cualificación académica o técnica. Si no fuera por estos mecanismos restrictivos aplicados por Australia, la población sería el doble o el triple. Y eso que su extensión es gigantesca. ¿Se imaginan que Canarias pase a tener 3 millones de habitantes en dos o tres décadas? ¿Se imaginan un Archipiélago en el que no se pueda circular o en el que los puestos de trabajo se los queden los foráneos? Es preciso reflexionar, sin caer en la xenofobia, pero dibujando con claridad un panorama que puede tornarse desolador.

A pesar de las críticas vertidas por los socialistas contra los planes de Paulino Rivero, presidente también de Coalición Canaria, las medidas que proponen son acertadas.