TRES SON las oportunidades que tiene el Tenerife Rural para adecentar una temporada que se está convirtiendo en una auténtica tortura. Nadie sabe lo que puede pasar.
Estamos ante un final de liga que se ha vuelto tremendamente imprevisible, asistiendo a resultados tan sorprendentes como la victoria del colista en campo de uno de los favoritos la semana pasada, o la victoria contundente del propio Tenerife frente a La Palma que dio argumentos a los más mezquinos, para dudar de la profesionalidad de un equipo, el palmero, al que sólo se le pueden atribuir adjetivos de admiración para una temporada sencillamente excepcional con unos resultados, que si bien ya no constituyen una sorpresa por los antecedentes del UB en la liga LEB, sí han superado las expectativas que tenían antes de iniciar la presente campaña.
Pero volvamos al final que le espera al Tenerife. De todos es conocido que se ha manejado, en la segunda parte de la competición, en situaciones de mucha irregularidad. Tan pronto encadenó una racha de resultados positivos que albergaron esperanzas de finales más alegres, como desesperó a más de uno cuando pasó cuatro jornadas sin ganar.
El argumento de esta semana es que ahora, tras la última victoria, viene la racha de triunfos. Nadie lo puede asegurar. Pero el equipo adquirió un compromiso la semana pasada cuando mostró una capacidad casi insultante para desarrollar un juego que en nada se asemeja a la clasificación que ahora ocupa. Debe repetir. Tienen la responsabilidad de repetir. Va a ser difícil alcanzar esos porcentajes de acierto, pero cuando menos tienen la obligación de mostrar una actitud colectiva como la que hicieron gala en el Santiago Martín hace diez días. Ahora no hay excusas. Dejaron entrever que jugando como grupo el equipo crece y multiplica sus opciones de triunfo.
Ganar en Huelva, tendría mucho de bueno. Reforzaría la confianza para esa cita innegociable que se producirá siete días más tarde en el Santiago Martín frente a un rival directo por la permanencia.
El Tenerife volvió a enseñar a su afición, que reúne potencial suficiente para no prolongar más su agonía. Cuando cada uno hace lo que sabe hacer y nadie pretende destacar por hacer lo que menos sabe, encontramos la definición de EQUIPO, concepto que este año pretendió ser la razón de esta entidad.
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