Lo que tiene de malo ser un ángel rubio, blanco, americano y amante de la familia es que aun a sabiendas de que existe, cuesta creer en él. Phil Mickelson es todo un ejemplo de ello. Dos veces ha dado muestras de su divinidad en Augusta, pero otras muchas se ha mostrado como un ángel caído y ha cometido errores tontos rebautizados como "mickelsonadas".
Es un misterio impredecible, y pocos saben leer en una mente tan abstracta qué llevó al diestro Mickelson a jugar a zurdas por el mero hecho de ver a su padre dar bolas en una cancha de prácticas. Por ello es muy difícil aventurar qué papel hará el californiano a partir de este jueves en el Masters de Augusta como defensor del título. ¿Se quedará fuera del corte siguiendo la tradición de muchos de sus predecesores? ¿Conquistará su segunda chaqueta verde consecutiva (tercera en su haber) y seguirá los pasos de su gran amigo y rival Tiger Woods? ¿Se verá al Mickelson brillante del Masters de 2006 o al desastroso del Open USA sólo dos meses después? Eso sólo Phil lo sabe.
En espera de que Phil Mickelson sorprenda, de momento hay que quedaron con Tiger Woods, que está a dos pasos de conquistar su "Tiger-Slam" es decir, cuatro victorias seguidas en torneos de Grand Slam pero no en el mismo año, que es lo que los puristas definen como el auténtico Grand Slam. El "Tigre" ha conquistado el Open Británico y el PGA de 2006 y ahora se enfrenta al tercer "grande". Lleva dos Grand Slam consecutivos, con dos por venir.
La estadística del número uno durante 2006 no deja indiferente a nadie: ocho victorias en el Tour americano (ya son 54), dos "majors" más (y van 12), otros seis torneos ganados consecutivamente, otro título de la lista de ganancias (el séptimo) y cuatro chaquetas verdes que si este año convierte en cinco le dejarían a una del gran Nicklaus.
Pese a que Tiger Woods, que le conoce bien, dice de él que pronto ganará un "grande", Sergio García es la eterna promesa. A sus 27 años, el castellonense aborda su novena participación en Augusta tras una sequía de dieciocho meses sin ganar y en un campo que agota su paciencia.
Quién tampoco parece estar en condiciones de ofrecer otra satisfacción como la de la pasada edición es Miguel Ángel Jiménez.
Los únicos ganadores españoles, Severiano Ballesteros y José María Olazábal, tampoco aparecen entre los favoritos.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD