COLPISA. Londres
"Ha sido el mejor regalo que podíamos imaginar", dijo ayer Ray Cooper, tío de uno de los marines, Adam Sperry, tras conocer la noticia de que su sobrino y los otros catorce soldados británicos habían sido liberados por el Gobierno iraní, después de trece días retenidos en algún lugar que no ha trascendido hasta el momento. Se espera que los ocho marinos y siete infantes de Marina lleguen a Londres hoy al mediodía.
El primer ministro, Tony Blair, afirmó que en todo el proceso su Gobierno ha actuado "de manera firme, pero calmada; sin hacer concesiones, pero sin enfrentamientos" y agradeció el apoyo de sus aliados en Europa, en el Consejo de Seguridad y en la región.
Pero, además, se dirigió al pueblo iraní: "Respetamos Irán como una antigua civilización, como una nación con una historia que la dignifica y enorgullece" y añadió que el Reino Unido no tiene nada contra ellos: "Los desacuerdos que tenemos con vuestro Gobierno, esperamos resolverlos de manera pa-cífica a través del diálogo. Espero, como siempre lo he hecho, que lo logremos en un futuro próximo".
Poco antes de la rueda de prensa que el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, ofreció ayer, seguía sin estar claro cuándo podría resolverse esta crisis; aún así, después de días de estancamiento, se percibía optimismo en el Ministerio de Exteriores británico.
De hecho, Blair, que aseguró que continuaba comprometido a solucionar el conflicto por la vía di-plomática, dijo el martes que creía que Irán deseaba "una pronta re-solución". También se confirmó que un asesor de Blair había establecido el martes contactos directos con el negociador Ali Larijani, líder del Consejo de Seguridad Nacional, un hombre clave del régimen. Además, el Ejecutivo británico había propuesto al gobierno iraní conversaciones bilaterales y es-taba a la espera de una respuesta oficial de Teherán.
Diplomáticos británicos aseguraron que el anuncio "surgió de la nada y fue una verdadera sorpresa". Y es que, además, cuando el presidente iraní interrumpió la rueda de prensa para condecorar al comandante responsable de la de-tención de los británicos, pocos po-dían imaginar que unos minutos después anunciaría su liberación. A partir de entonces, Londres inició las gestiones para los detalles sobre la liberación; en concreto, el método y el momento exacto.
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