EL 29 DE MARZO pasará a ser una fecha señalada en la historia de las Policías Locales de Canarias. Quizá, con mayor importancia que la del 4 de julio de 1997, cuando se aplicó la Ley de Coordinación de Policías Locales de Canarias y un poco menos que cuando entre en vigor la Ley del Sistema Canario de Seguridad, aprobada en el Parlamento de Canarias ese día, uno de cuyos títulos se refiere a la modificación de la ley que coordina a los policías locales. Diez años después, se viene a reconocer algo que tendría que haber estado desde sus inicios, entre otras cosas, que los policías de base se encuadren en el grupo C, una segunda actividad sin destino o el cambio de denominación de los empleos que respondía a denominaciones arcaicas en una terminología militarista; es decir, que la Policía Local debería haber estado desde la propia creación de la Ley de Coordinación, ni más ni menos, que al mismo nivel que otros cuerpos de seguridad.
No faltará quien sólo vea un mero aspecto económico en esa reclasificación de grupos por el que los policías pertenecerán al grupo C y no al grupo D, como hasta ahora. El análisis que se haga debe ser mucho más amplio y menos materialista. Aumentar el nivel de formación de los aspirantes a policías locales como uno de los requisitos para su ingreso no debe ser ignorado. Puede servir de ínfimo botón de muestra el bachiller superior, obligado para los aspirantes a policías a partir de que entre en vigor la nueva ley, lo que conlleva, entre otras muchas cosas, el conocimiento de algún idioma y pocos ignoran cuál es una de las principales industrias canarias. La segunda actividad con destino y, lo que es más importante, sin destino, no hace sino igualar, aunque a la baja, las diferencias existentes con otros colectivos policiales, como los cuerpos del Estado. A partir de ahora, un policía local puede irse voluntariamente a partir de los 63 años, dejando su puesto vacante para un policía joven, con lo que se rejuvenecerán todas las plantillas de Policías Locales de Canarias. Son éstos sólo dos pequeños detalles de lo que significará la entrada en vigor de la nueva ley: más calidad de conocimientos en los aspirantes a policías y una policía más joven.
Y si todo era así de beneficioso, ¿por qué no se había aprobado antes la modificación?, cabría preguntarse. Serían muchos los matices, pero acaso habría que mirar a la autonomía municipal, a esos que se creen ministros del interior a menor escala, quienes no dudan en pedir más policías del Estado mientras mantienen su casa sin barrer. En este sentido, es difícilmente comprensible que una corporación local, el Cabildo de Tenerife, gobernada por un partido que se dice nacionalista, venga a subvencionar, vía becas y otro tipo de ayudas, a aspirantes y policías del Estado, mientras los nuestros, los policías locales, hacen verdaderos malabarismos económicos al dejar su trabajo en empresas privadas para opositar y pasar por una Academia Canaria, una vez superada una fase de la oposición de la que pueden ser declarados no aptos sin ningún derecho. Con esos pequeños detalles se pueden entender muchas cosas.
Sin embargo, hoy es un día alegre para los Policías Locales de Canarias, para la ciudadanía canaria, que verá aumentar el nivel de formación de sus guardias desde el momento del ingreso y porque verá el rejuvenecimiento de las plantillas poco a poco. Un derecho histórico que beneficia a Canarias y a la Policía Canaria, la Policía Local.
*Coordinador Nacional del Área de Policía de Intersindical Canaria
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